• Empresarios desconfían de López, guardan su dinero o huyen de México  

Miguel A. Rocha Valencia 

Cuando los empresarios acudieron al gobierno de López en demanda de auxilio, el tlatoani olmeca les cerró la puerta, se burló de ellos y les dijo entre otras cosas corruptos, explotadores y que debían rascarse con sus propias uñas.  

A muchos de ellos los persiguió y chantajeó para que le dieran dinero vía impuestos, donaciones o pagos atrasados; a otros más, como en la Ciudad de México, se les obligó a mantener una nómina impagable con el producto de las empresas y se persiguió a quienes no cumplieron. 

Las puertas de Palacio Nacional, permanecieron cerradas a los empresarios nacionales, no se escucharon sus planes de recuperación y hasta hace un mes, convencido de que sin el dinero del sector privado el país se hundirá más, aceptó escucharlos, siempre y cuando presentaran un programa de inversiones. Le ofrecieron gastar 300 mil millones de pesos en diversos proyectos, pero no dijeron cuándo. 

Una gota frente a lo que el país necesita y donde entra necesariamente la inversión privada extranjera, esa a la que se le cancelan proyectos, se le cambian las reglas de operación y que de acuerdo a una encuesta del Bank of America, no quieren invertir en México a causa de las caprichosas políticas públicas de un personaje que se viste de presidente y en el cual, no confían. 

De los ricachones de México ni hablar, como Carlos Slim, tienen asignados “sus” proyectos de la 4T, donde se incluye el respaldo financiero de la banca de desarrollo oficial mexicana como Banobras, Nafin o Bancomext, así como la concesión de las obras a realizar por un mínimo de 30 años, durante las cuáles, dicen recuperan su inversión. 

Ahora sale el secretario de Hacienda, Arturo Herrera a pedir a banqueros, como lo hizo Alfonso Romo con empresarios, a que inviertan, que presten más y arriesguen el dinero que no es de ellos sino de los ahorradores. 

La respuesta es el silencio, máxime que conforme broten los efectos recesivos de los seis trimestres anteriores a la pandemia y los resultados de la contracción por la enfermedad, como anunciaron el Fondo Monetario Internacional y el Banco de Pagos Internacionales, vendrán desfalcos en bancos ante la falta de liquidez por parte de los deudores. 

Las quiebras o cierres por falta de recursos y demanda por parte de miles de empresas ya se dieron y con ella, la pérdida de plazas formales. No resistieron y los que están, recurrieron a un mayor endeudamiento que no saben si podrán amortizar dado el bajo consumo derivado no sólo del desempleo, sino también, de la incertidumbre de la población en el mañana.  

En el nivel internacional, lo manifestado por Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, es un claro reflejo d cómo piensan de México los inversionistas foráneos. Si no hay reglas seguras, ya no van a meter su dinero al país. 

Eso sin dejar de reconocer a México como un buen destino para las inversiones. El problema es que, en menos de dos años, los extranjeros perdieron confianza en el país. Desde la cancelación del Aeropuerto Internacional en Texcoco, las cosas cambiaron. México no sólo perdió más de 600 mil millones de pesos en inversiones, devaluación y obras realizadas, sino tiró a la basura la confianza internacional. 

Por eso no vienen. Sánchez Galán fue claro: Iberdrola no invertirá en México si el gobierno federal no da certeza ni aclara las políticas que aplicará a empresarios extranjeros.  

Deben explicar las autoridades mexicanas si están dispuestas a recibir capitales privados. “No vamos a iniciar nada salvo que el gobierno decida que quiere aclarar este tipo de políticas. Si dice que no quiere que inviertan extranjeros no lo haremos, si quiere lo contrario estableceremos un marco razonable”. 

Recuérdese que apenas hace unos meses se canceló por “consulta” y acciones de gobierno que intentaron limitar la inversión y prohibir la emisión de pruebas de las centrales limpias, la inversión en la central eléctrica de Tuxpan que haría la empresa española. Por lo pronto descartan iniciar nuevos proyectos en México. Y así están todos. 

El tema vas más allá pues aún con la existencia del marco normativo internacional que garantiza las inversiones, el actual gobierno ha dado palo a la inversión, a proyectos en desarrollo y obras terminadas, recurriendo en casos como el NAIM o la cervecera de Constellation Brands, a indemnizaciones multimillonarias incluyendo intereses de las inversiones canceladas.