• Reconoce jefa de gobierno que hay un subregistro de muertos por COVID-19

Miguel A. Rocha Valencia

Dejo en claro que reconozco en Hugo López-Gatell a un destacado profesional de la salud, conocedor del tema epidemiológico donde, además, tiene una amplia experiencia. Pero también debo decir que mi impresión es que el científico está contaminado por la enfermedad llamada política y que cumple con lo que le ordena su patrón, el presidente, a lo cual se resistió, pero sucumbió.

La prueba clara de esa enfermedad que contiene contagiados a todos los funcionarios de la Cuarta, es que al preguntarle un corresponsal extranjero si a todos los difuntos se les había aplicado la prueba COVID-19, dijo que sí, antes o después de muertos y que la cifra dada (4 mil 477) defunciones hasta el jueves por la noche, era la cierta.

No dio margen para especulaciones. Empero, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, reconoció en entrevista con Carmen Aristegui que: “nosotros siempre hemos dicho que hay más decesos de los que se reportan diariamente por el gobierno de México”.

Porqué, se le preguntó y dijo que hasta ahora se reportan sólo aquellas personas que tuvieron su prueba COVID-19, salió positiva y lamentablemente fallecieron, “pero hay más personas, hay más defunciones. Para poder saber si fue por COVID-19, o si fue por otras razones, pues es un comité científico quien debe establecerlo”.

Sheinbaum muestra, con sus declaraciones un perfil profesional objetivo y aunque su compromiso con la Cuarta es conocido, no niega fallas en los sistemas de evaluación y conteo. NO miente.

Y eso es bueno para los habitantes de la Ciudad de México, ya que eso permite una mayor certeza acerca de lo que está sucediendo. Tan es así, que la misma jefa de Gobierno ya adelantó que la apertura en la capital del país, aún no ha llegado y habrá que esperar al próximo mes.

El problema de López-Gatell es que su declaración ante el corresponsal extranjero lo coloca en un nivel vulnerable, de mentiroso por ser terminante y no manejar otros aspectos, como el hecho de que los casos sospechosos se van a sumar.

Se aferró a cifras pasadas y no actualizadas en cuanto al total de muertes registradas en el país durante los dos últimos meses, a sabiendas de que existen los certificados médicos expedidos y porque él sabe que muchos infectados han muerto en sus domicilios por “neumonía atípica” sin certeza de si fue COVID-19 o no.

Como sea, al menos yo, no dudo de las capacidades y experiencia de López-Gatell, formado en gobiernos neoliberales, lo que sería lamentable es que renunciará a su perfil de científico eficaz, objetivo y creíble por conservar la chamba y ocultar cifras o contrariar recomendaciones de la OMS por cuanto la aplicación masiva de pruebas especialmente cuando ya estamos por entrar a la “nueva normalidad”, donde muchos trabajadores “esenciales” volverán a la chamba a ciegas, sin saber si su compañero de enfrente es portador del virus o no.