• Pide ayuda a banqueros; empresarios se la negaron; no hay confianza

Miguel A. Rocha Valencia 

Ahora ¿Qué le ofrecerá el gobierno de López a los banqueros para que lo ayuden a salir del hoyo?

A eso fue el secretario de Hacienda, Arturo Herrera a Acapulco y por eso López Obrador no quiso que se cancelara la Convención Nacional Bancaria porque hoy más que nunca necesita de esa “minoría rapaz” a la que acusó de explotadora.

Alfonso Romo Garza, fracasó en el encargo de propiciar que los empresarios tuvieran confianza en el gobierno y que invirtieran. Es más, sus propios amigos, socios y cómplices, le voltearon la espalda al regiomontano jefe de la oficina de la Presidencia a quien ya no consideran un interlocutor fiable en cuestiones de política económica. Ya los traicionó dos veces, o, mejor dicho, el presidente lo desdijo como en el caso del Aeropuerto de Texcoco.

La verdad es que ahora con el coronavirus encima, lo más seguro es que veamos cosas inéditas o insospechadas en el gobierno lópezobradorista que ahora se siente más solo que nunca y va a necesitar de todo aquél que esté dispuesto a escucharle. El problema será que le crean y alguien se atreva a confiar y salga perdiendo.

Porque hoy, en momentos de crisis profunda, López ya tiene el pretexto que necesitaba para desandar y hasta arrepentirse de sus falsas o fundadas acusaciones contra empresarios y banqueros e incluso ofrecerles olvidar su deseo de intervenir comisiones, reabrir licitaciones y, por qué no, decirle a Estados Unidos que va a desobedecer.

Recordemos que Estados Unidos construyó la presa Hoover en 1931, como una forma de activar su economía y dar palo a la recesión. Aquí podría ser el Nuevo Aeropuerto Internacional de Texcoco. Esa fue la piedra angular de la desconfianza empresarial, nacional y extranjera en el actual gobierno.

Que deje que otros lo hagan, que no se toque dinero fiscal y que se cancelen, si hay corrupción, proyectos paralelos. Seguro ayudaría en mucho a mejorar las condiciones del país. Daría empleo masivo y pondría a trabajar a muchos ramos industriales, pero, sobre todo, propiciaría el retorno de la confianza en México.

Si, la crisis se profundizará por efecto del coronavirus, pero ya estaba. El tema es que cuando se estabilice el tema sanitario, el país debe tener opciones reales de recuperación; una vez más, López tiene el pretexto paras enderezar la nave, pero la verdad, no creemos que lo haga.

Y si así estamos nosotros, imagínense a banqueros y empresarios. Necesitarían darse señales claras y objetivas que, por fin, luego de año y medio de gobierno más seis meses de facto, López entró en razón o hubo “alguien de peso” que lo hizo enmendar errores garrafales en materia económica y de seguridad.