• Vivimos una de las etapas más oscuras y trágicas del país “gracias” a la 4T

Miguel A. Rocha Valencia

Una serie de acciones del mesías tropical confirman la teoría de que, para él, lo mejor es un país sin crecimiento, con pobreza socializada y donde los ricos (qué haremos con ellos), no existan. De ahí su desprecio y satanización de empresarios, su urgencia por terminar el outsourcing, la renuncia de Alfonso Romo a la Oficina de la Presidencia, de Carlos Urzúa en Hacienda y muchos más que de plano, no ven en la 4T un futuro promisorio para México, sino lo contrario.

Lo más reciente, la renuncia de Alfonso Romo a la 4T, y casi al mismo tiempo, en Palacio Nacional se dijo “no” a los empresarios que deseaban ajustes a la iniciativa presidencial para desaparecer el sistema de contratación outsourcing, propiciando el enojo de Carlos Salazar, líder del Consejo Coordinador Empresarial y su expresión ¡No jodan! Prefieren tirar el árbol que quitar la manzana podrida.

Solo dos días antes, el propio Carlos Salazar acompañó al tlatoani olmeca en la presentación de proyectos de inversión por 300 mil millones de la iniciativa privada, como parte de un paquete de 700 mil millones a cinco años.

Romo Garza por su parte, el día 19 de noviembre, ante integrantes del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, recomendó dar certeza a la inversión para aprovechar 30 mil millones de dólares de la iniciativa privada y 1.2 billones de pesos de la banca, así como la calificación positiva internacional, tanto de S&P como de Fitch. Adelantamos que lo iban a regañar.

Del funcionario regiomontano no se volvió a saber nada hasta que el profeta de Palacio Nacional publicó el día dos en un tuit, que Alfonso Romo había renunciado porque su compromiso con la Cuarta era sólo de dos años. Es decir, no lo regañaron, prefirió irse por la puerta de atrás, sin explicaciones, luego de tantos sinsabores y desmentidos presidenciales, como aquél de que el NAIM continuaría.

Para colmo, el caudillo de Macuspana anunció que la oficina de la Presidencia, que sirvió de enlace con los empresarios, se cerraba, decretó su desaparición, al menos operativa, y con ello, seguramente, la interlocución con la iniciativa privada, aunque dice que Romo seguirá ayudándolo en esa tarea. Al otro día, se rompió el diálogo con el Consejo Coordinador Empresarial.

De tal suerte que México podría desperdiciar el año de gracia de las calificadoras y que la relación con la iniciativa privada nacional y extranjera, se va a deteriorar mucho más. López ve en los empresarios a una clase despreciable, que debe desaparecer y quedarse con puros pobres para cimentar su 4T, que no es sino la socialización de la miseria.

Olvida el oligarca tabasqueño, rodeado por parientes corruptos, favorecidos por los apellidos López Obrador que, para repartir, se debe tener y si no genera riqueza, crecimiento, economía, no le alcanzará para cumplir sus planes. Cree que el petróleo es todo, cuando este recurso va en picada, genera pérdidas y deudas. De ahí no saldrá el financiamiento de la Cuarta.

Peor si el profeta de Palacio Nacional agarra pleito con Braskem-Idesa. Lo de Etileno XXI puede escalar a pleito internacional y generar mayor desconfianza en nuestro país, cuyo gobierno ya se ganó con justeza fama de inconfiable a partir de la cancelación de todas las inversiones generadas por el Aeropuerto Internacional de Texcoco. De nada sirve que haya reglas escritas, si el titular del Ejecutivo las cambia a capricho, como dijo Romo Garza poco antes de desaparecer.

Y mientras, la corrupción de la familia real e integrantes de la Cuarta, se acentúan, se vuelve vulgar y cotidiana; lo mismo salen hijos millonarios, que esposa con plaza, hermanos recolectores de dinero de dudosa procedencia, cuñadas defraudadoras, compadres beneficiados, funcionarios ladrones o nuevos ricos, cuya lista se acrecienta todos los días.

Los más recientes, la prima Felipa con los 365 millones en contratos; el ex del banco del Bienestar Rabindranath Salazar que desde SEGOB batea para colocar alfiles en gubernaturas; el senador por Chihuahua Cruz Pérez Cuéllar y la lana que recibió; el escándalo de morenistas en Comunicación Social del Congreso de la CDMX y la designación de magistrados a modo.

Ni hablar de los negocios de los súper delegados que se van de candidatos con dinero de programas sociales; el reparto de millones en Pemex a los compadres y parientes de Rocío Nahle; los impresentables Manuel Bartlett e hijo; Zoé Robledo, su hermano y amigos.

Pero eso pasaría si hubiese al menos un resultado, pero no, al contrario, parece que la noche será muy larga para millones de mexicanos no sólo por las víctimas de la pandemia que para fin de año sumarán más de 120 mil muertos, ni por los casi 60 mil asesinados, sino porque careceremos de los recursos necesarios para una real recuperación de la economía, que sólo volverá a los niveles de “otros sexenios” por su inercia misma, al cabo de varios años. ¿Y mientras? ¡Pura Cuarta!