• Le respingó el COVID-19 a López y aumentan dramáticamente contagios y muertes

Miguel A. Rocha Valencia

Qué bueno que ya domamos la epidemia, si no, a estas horas ya estaríamos en un desastre nacional peor del que vivimos, con un presidente que se niega a ver la realidad o peor, la desconoce a propósito porque así le conviene.

Pero la epidemia le salió respondona y los mexicanos pagamos las consecuencias, ya que, en los días más recientes, se ha incrementado de manera muy visible el número de casos “oficiales” de contagios y de muertes.

Este martes, fue el peor día, ya que las cifras fueron superiores en 334 muertos y dos mil 713 contagios efectivos. Las peores 24 horas de la pandemia, justo cuando se inició el regreso a la “nueva normalidad” y se aflojaron las reglas de confinamiento.

Y eso que no se tienen los números definitivos acerca de los enfermos y fallecimientos. De los primeros podrían ser decenas de miles más de los 54 mil 346 cuantificados por la autoridad sanitaria, donde no entran asintomáticos ni quienes se quedan en casa. Cuentan, eso sí, 30 mil sospechosos.

Lo peor es que desde la autoridad empieza a privar la idea de que lo mejor es regresar a la actividad y se propicie un contagio de “rebaño” sin importar cuántos muertos deje incluyendo en el personal de salud que cada vez se ve más diezmado. Ahí son 11 mil 394 médicos, enfermeras y demás personal, los contagiados y 149 han muerto.

Aquí es donde chocan las dos líneas de acción: una, la del dizque jefe del Ejecutivo que simplemente se sacudió la responsabilidad para dar paso a la apertura de las industrias que le ordenaron autorizar desde Estados Unidos, y otra, la de los gobernadores que asumen la autoridad plena para decidir qué hacer en base a un semáforo cuya utilidad en estos momentos de crisis resulta inútil o interpretado como cada quien lo desee.

Por eso 22 gobiernos estatales de todo signo político, se negaron a reabrir, sobresaliendo el moreno, de Puebla que de plano se rebeló a la apertura de la industria automotriz dado el alto riesgo de contagio prevaleciente en la entidad.

Y hacen bien, de hecho, algunos como Jalisco y Michoacán plantearon su decisión de no moverse e incluso cuestionaron las recomendaciones del Consejo General de Salubridad.

El mayor problema es en entidades donde están las maquiladoras, donde están empresas ligadas a las industrias automotriz, armamento, insumos médicos y telecomunicaciones, como Baja California y Chihuahua, donde los mandatarios se tendrán que doblegar al mandato de López, secundado por Marcelo “el amigo” Ebrard, quienes tienen instrucciones precisas de EU para reactivar.

Los datos, aunque no sean los presidenciales indican que la pandemia va en ascenso y que la reactivación o la entrada a la “nueva realidad” será un factor que nos pondría en mayor riesgo, especialmente a los grupos vulnerables, donde podría ubicarse más de la mitad de la población ya que el 72 por ciento de los adultos tienen sobrepeso u obesidad y en los niños alcanza un 37 por ciento, en tanto que más del 10 por ciento de los mexicanos padece diabetes.

De tal suerte que el ingreso a la “nueva normalidad”, es un volado, del cual se hizo a un lado López y deja en manos de los mandatarios estatales la decisión. ¡Qué fácil!