• ¿Por qué y para qué formaliza López incursión del Ejército y Marina en seguridad?

Miguel A. Rocha Valencia

Más allá de lo constitucional o la legitimación de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública, la lectura del decreto presidencial que lo confirma debe verse con diferentes ópticas.

Es claro que la Guardia Nacional es un fracaso tanto en su construcción como su operación. Terminó como un policía al servicio de Estados Unidos para contener el flujo migratorio hacia aquél país y se convirtió en el hazmerreír de la criminalidad organizada y armada de verdad.

Su construcción, está sin terminar y es del dominio público que el 80 por ciento de ese cuerpo paramilitar, está integrado por soldados y marinos, así como una menor parte de la expolicía federal que no se asimiló a la nueva institución.

A pesar de ello, no se alcanzó la cantidad de elementos que se esperaba reclutar y es que, en las 150 coordinaciones generales, hay repartidos cerca de 60 mil elementos, muchos de los cuales trabajan turno extra en sus instituciones de origen, Defensa Nacional o Marina, por ello supuestamente están apoyados por 123 mil elementos castrenses.

Ya estaban desplegados así aún antes del decreto presidencial.

Pero sigue la interrogante: por qué o para qué el tal decreto que oficializa el trabajo de los militares en tareas de seguridad pública, donde podrán detener, consignar, catear, seguir investigaciones y, todo lo que hacía en otros tiempos. Sólo esperamos que no permitan que criminales los desarmen, los agredan, los reten o se burlen de ellos.

Pero, además, si de acuerdo con López debe prevalecer frente al crimen organizado, ese que mata muchas personas todos los días, envenena a cientos de miles con drogas, secuestra y vende seres humanos, trafica armas y transportan todo tipo de estupefacientes, la política de “amor y paz”, “pórtense bien porque los acuso con su mamacita”, entonces no sabemos a qué tipo de delincuencia va a combatir.

A los traficantes millonarios y poderosos, no. Entonces seguramente será contra la delincuencia común, los rateros, asaltantes, violadores, agresores, borrachines, autodefensas armadas con palos y toda esa fauna que incluso está sumada al “pueblo bueno”.

O bien, conociendo la perversidad de quien gobierna, ahora que vienen tiempos muy difíciles, esos cuerpos para y militares que podrían sumar 200 mil, más los que se sumen de los soldados-albañiles, si se detienen obras, podrían servir para realizar tareas de “inteligencia” (en la Defensa Nacional está uno de los mejores equipos) enriquecida con toda la información que está en las telefónicas y redes sociales, para contener protestas sociales.

Podría ser muy útil en el manejo de población y dado que podrán hacer de todo, no sabemos si en los casos de detenciones actuarán con apego a los dictados del Ministerio Público o judiciales.

Posiblemente el ministro López explique, pero ¿habrá que creerle? Yo no.