• Urge a López completar su plataforma de gobierno. Sabe que perderá votos

Miguel A. Rocha Valencia

Cuando Dolores Padierna hace poco más de un año en Brasil, pidió a los participantes del Foro de Sao Paulo, apoyar a Nicolás Maduro, Evo Morales y a López Obrador, también advirtió premonitoriamente que la “luna de miel” en México entre el pueblo y su recién electo presidente, terminaría pronto.

La profecía se cumple tal vez más pronto de lo que los morenistas quisieran “gracias” a un factor que no calcularon: la confrontación interna, la lucha por el poder y las diferencias de opinión que causan deserciones e inconformidades con los dictados del tlatoani. Ejemplos claros, la rebelión de Martí Batres, la licencia de Higinio Martínez, la renuncia de Carlos Urzúa y los bandazos del jefe de la oficina de la Presidencia de la República, Alfonso Romo Garza.

Ni hablar de las que no trascienden a nivel Legislativo donde se disputan posiciones o existe discordancia con el Ejecutivo. Para no ir más lejos, Ricardo Monreal quien, centrado, ha intentado enmendar la página, aunque en el caso de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, no logró ni maquilar la designación, ya que la terna fue Piedra, Piedra y Piedra.

Todo esto aunado a decisiones ejecutivas que merman confianza, pegan a inversión, causan pérdidas, subejercicios y hacen ver una personalidad autoritaria o vengativa, pero con escaso conocimiento.

Con todos estos ingredientes es difícil vislumbrar un mejor escenario que el actual, por el contrario, propios y extraños apuestan a una mayor descomposición, rezago y por ende enojo de la sociedad que, desesperanzada no ve luz, sino sombras al final del camino.

Ni hablar que de esto se aprovechen los contrarios, detractores de la Cuarta, a la cual le entró la prisa por culminar la base de sustentación de un régimen que pretende trascender el sexenio, mantenerse en el poder como régimen con cara democrática.

Los brotes de insurrección hacia adentro y las ya existentes fuera, provocan las prisas del régimen que prevé una pérdida legislativa en las intermedias y por qué no, también en otros espacios ganados a la sombra de López Obrador, como gubernaturas, presidencias municipales y congresos locales que se verán afectados por la línea dura dictada desde Palacio Nacional.

Eso lo saben, lo tenían previsto, pero al parecer, les llegó más pronto de lo que esperaban. Los errores y la falta de cálculo profesional, también se pagan.