• Frente a los casi 82 mil muertos oficiales y quiebra del país, López ofrece espejitos 

Miguel A. Rocha Valencia 

Ya se sabe que el profeta de Macuspana miente y promete cosas fuera de la realidad, tal vez porque él mismo resultó una quimera como solución a los problemas del país y a dos años de asumir el poder, ha hundido al país en una crisis que todos pagamos con desempleo, miseria, muerte, violencia, confrontación entre ciudadanos y esperanzas rotas de un México mejor. 

El saldo está a la vista, antes de la pandemia, el país reportaba retroceso económico, violencia, muerte, rencores aflorados, linchamientos públicos de instituciones, medios, periodistas, personajes de la política, iniciativa privada, organizaciones sociales, mujeres agredidas, papás de niños con cáncer y un estímulo sistemático a la confrontación de los mexicanos y odio hacia quienes se fueron, pero en juicios extralegales, sin aplicar la ley y a quienes se culpa de lo que no hacen quienes ejercen el poder. 

La promesa de castigar la corrupción, se redujo al linchamiento mediático, una sola encarcelada y un fugitivo privilegiado que dijeron, revelaría la gran corrupción de sexenios pasados. A cambio, cientos de miles de millones de pesos tirados a la basura lo mismo que megaproyectos y la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros en el país.   

A cambio, la 4T generó sus propios delincuentes, su corrupción, empezando por el mismo peje quien justifica no sólo a sus hermanos recolectores, nueras defraudadoras e hijos, sino a él mismo que reconoció recibir durante años aportaciones para apuntalar su movimiento.  

Ni qué decir de sus cercanos colaboradores quienes no obstante de ser exhibidos como ladrones, cuya lista crece día con día, aspiran a seguir en el poder para medrar con él, y que sin duda, serán destinatarios primarios de la consulta para castigar los excesos de la clase política. 

Colaboradores de primer orden del tlatoani olmeca, se encargaron de desenmascarar, empezando por la propia Oficina de la Presidencia, con un Alfonso Romo que se pavonea con presuntas inversiones de una iniciativa privada ofendida y recelosa. 

Pero sólo promesas en una coyuntura donde la pesadilla económica apenas inició. Inversiones que no representan ni el cinco por ciento de lo que tenía México antes de López, apenas 297 mil millones, uno por ciento del PIB. Con eso, no creceremos, darán 200 mil empleos de los 12 millones de plazas perdidas. 

Ante la violencia, el tlatoani de Palacio Nacional, había perdonado a los criminales, esos que en la actual administración han asesinado a más de 60 mil personas y mantienen vastas regiones del país bajo el terror. Sinaloa, Veracruz, Colima, Oaxaca, Guerrero, Quintana Roo, Guanajuato, Tamaulipas, Chihuahua, la Ciudad de México, Michoacán, Morelos y Jalisco principalmente, padecen el crimen organizado, ese al que López pide dar abrazos y no balazos. 

Incluso el dizque presidente, perdona y libera a delincuentes, sin necesidad de que éstos lleguen a prisión y tengan qué fugarse como los tres que se fueron de una cárcel preventiva de la ciudad de México y que eran gente de Ovidio Guzmán, el hijo del Chapo.  

Llegó la pandemia y ante lo inocultable de la pésima gestión de la misma, el gobierno empieza a sacar los números reales; aceptan 82 mil muertos cuando la UNAM asegura que ya van 200 mil a causa de Covid-19, mientras que los infectados de SARS-CoV-2 superan el millón. 

Y como no hay nada positivo por ofrecer, recurren a la historia reciente, a los de atrás. Dos años y no tiene capacidad la 4T de hacer nada por México sino desviar el dinero público en tratar de consolidarse como gobierno, repartiendo el presupuesto a cambio de votos. 

Como aspiradora, el oráculo de Palacio Nacional, absorbe y centraliza los dineros públicos, le regatea a los estados lo que en derecho les corresponde y de manera ilegal se queda con el dinero de fideicomisos que precisamente tenían esa característica para evitar que el Ejecutivo los desviara para ser él el magnánimo otorgador de limosnas a los pobres, ancianos, madres solteras, creadores de cultura, artistas, investigadores y científicos. Él es el único que reparte dinero porque sólo él sabe lo que los mexicanos queremos. 

Total, si las cosas siguen mal, los culpables serán los que se fueron, los corruptos de antes. A ellos habrá que cargarles los fracasos de la Cuarta.