• Arturo Zaldívar entregó el Poder Judicial al tlatoani; Yasmín Esquivel, gran decepción 

Miguel A. Rocha Valencia 

Desde el inicio de este régimen aseveramos que Olga Sánchez Cordero puso a los pies de la 4T a la Suprema Corte de Justicia. Conocedora de las debilidades de los ministros logró que, mediante la amenaza y el chantaje, Arturo Zaldívar Lelo, presidente del máximo tribunal, se convirtiera en lacayo incondicional del tlatoani tabasqueño. La secretaria de Gobernación, dio su expediente. 

Al comienzo Zaldívar Lelo de Larrea se mostró sumiso; los legisladores de Morena se encargaron de darle otros ministros para cuando lo exigiera López, votaron a favor de sus propuestas. Así fue como también el Poder Judicial de la Federación dio marcha atrás en los amparos contra el aeropuerto de Santa Lucía, mantiene en la cárcel a Rosario Robles y en libertad a Emilio Lozoya. 

Se sabía que López controlaría la Suprema Corte y con ella a todo el Poder Judicial; quien lo desafíe, será exhibido y condenado. En lo que no estaba seguro era si Yasmín Esquivel Mossa, sería capaz de ser comparsa de cuarta, aunque claro, la relación de su marido, José María Rioboó, constructor y asesor favorito del profeta de Tepetitán, hacía predecible su decisión. 

A esos dos nombres de ministros, habrá que agregar los de José Luis González Alcántara Carrancá, Ana Margarita Ríos Farjat, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena y Alberto Pérez Dayán para apuntarlos como quienes sin vergüenza profesional o personal alguna, torcieron la ley para cumplirle “ciegamente”, como lo exige, al peje. 

Veremos si más adelante no resultan acusaciones contra los ministros que no se dejaron intimidar por el olmeca y se portaron como verdaderos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: Jorge Mario Pardo Rebolledo, Norma Lucía Piña Hernández, Javier Laynez Potisek, Luis María Aguilar Morales y José Fernando Franco González Salar, quienes seguramente influyeron para que la pregunta tenga varios filos y hasta la pueda hacer inocua o incluir al impulsor de la mentada consulta, es decir, al tabasqueño. 

No sabemos si se juzgará a los expresidentes ni si serán declarados culpables de lo que los acuse el tlatoani o si resultarán inocentes. Lo grave es que se confirma que lo que antes se conocía como la “Suprema Corte de Justicia”, hoy se volvió un apéndice al servicio de quien malamente ejerce la función de cabeza del poder ejecutivo. 

Con ello, López debe estar de plácemes más porque no sólo mangonea el derecho y aplica la justicia a su manera, sino que, además, con el otro poder sometido, el Legislativo, pavimenta su camino autoritario incluso en el manejo discrecional del dinero de los mexicanos.  

Porque nadie duda que sus sirvientes del congreso federal, le aprobarán la liquidación de los 109 fideicomisos públicos, aunque la ley lo prohíba, y con eso, le darán el uso indiscriminado de casi 70 mil millones de pesos adicionales para comprar votos. 

De por sí, apenas hace un par de meses le dieron manga ancha con el presupuesto, que es Ley, y anteriormente, disfrazaron lo que antes era la partida secreta otorgándole potestad sobre el manejo del gasto, violando flagrantemente la ley con supuestos ahorros que no fue sino escamotear el dinero asignado a dependencias públicas y peor aún, manejar los bienes y recursos del mentado Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, donde como ya se denunció, se realizan todo tipo de ilícitos, pero justificados por López. 

Se confirma también el inicio del camino de todo autoritarismo: someter a los poderes constitucionales y controlar el gasto público de manera unipersonal; control de la agenda pública a través de los medios de información, acallar a periodistas y al final, se irán contra los empresarios. 

Tampoco sabemos si lo va a lograr lopitos, pero de que lo está intentando, no hay duda.