• Programas sociales y subejercicios en gobierno de la CDMX sin auditar 

Miguel A. Rocha Valencia 

Cómo andarán las finanzas del gobierno de la Ciudad de México que la Auditoría Superior de la Federación le tiene observaciones por diversos conceptos, en especial por un subejercicio en 2019 por más de 25 mil millones de pesos, cuyo paradero nadie explica, ni siquiera la obligada para ello, Claudia Sheinbaum Pardo. 

No tiene la disculpa, como lo hace ahora, de que se desviaron recursos por la contingencia sanitaria. Hubo recortes a diversas dependencias por varios miles de millones de pesos que tampoco se reportan a la cuenta pública o bien, se afirma fueron utilizados para engordar los programas clientelares de la Cuarta.   

De tal suerte que, de acuerdo a los datos, de los 223 mil 998 millones de pesos presupuestados para el año pasado, sólo gastó 248 mil 998 millones, es decir que los recortes aplicados a programas existentes, incluso en las áreas de salud y planeación, no se aplicaron, en libros, no se gastaron, aunque presumiblemente se desviaron a las arcas federales como contribución de la CDMX a la causa de la 4T. 

Si así fue, resulta indebido pues el no ejercicio del gasto presupuestal es una violación a la ley y lejos de beneficiar a los habitantes de la Ciudad de México, como esgrimen los defensores de la Cuarta en el Congreso capitalino, se destinan a tareas no muy claras de la federación, aunque se entiende que se destinan a ampliar la base clientelar de Morena. 

Y como acostumbra los de la 4T, no rinden cuentas; se les exhibe como corruptos, violadores de la ley que imponen su voluntad por sobre la norma. No pasará nada con Sheinbaum Pardo, cuya Secretaría de Administración y Finanzas reconoce las irregularidades, pero no responsabilidades y menos aún dará explicaciones de dónde quedó el dinero.  

Al mismo Congreso que se supone poder autónomo, lo ningunea, le escamotea los recursos, le impone reglas y de lo otorgado, también le descuenta “donativos” por 400 millones de pesos. 

Pero más allá de esas violaciones, están las mentiras. Supuestamente por la contingencia sanitaria, se aplicaron nuevos recortes y “ahorros” a las dependencias incluyendo el poder judicial capitalino, donde la falta de presupuesto impidió la creación de los 16 juzgados de tutela que ordena la ley. Graciosamente les otorgaron sólo dos y con nueve meses de retraso. 

Pretextaron gasto por la pandemia y a todos les quitaron, pero al final, al menos hasta septiembre pasado, el gobierno de Sheinbaum sólo gastó en salud cinco mil 300 millones de pesos, frente a un subejercicio de más de 12 mil 400 al mismo mes.  

Cubrieron parte de ese gasto no realizado, con donaciones del sector privado. Lo anuncian como acciones de gobierno y hasta la jefa va a los eventos, pero no es dinero público. Tampoco aquí se da explicación alguna a dónde se canalizó el “no gasto”. 

Pero a muchos trabajadores del gobierno de la ciudad, del Tribunal Superior de Justicia y del Congreso, los dejan sin prestaciones que para algunos quedan de más en tiempos de austeridad, pero que para la burocracia capitalina es un ingreso extra como los vales de despensa o incluso los aguinaldos. 

Para colmo, los recortes les pegan también a grupos vulnerables como los que atiende el Consejo de Evaluación capitalino, donde un recorte de 4.8 millones afecta a mujeres que trabajan en la calle a quienes se prometió ayuda y no les llegó. Muchas fueron lanzadas a la vía pública por no poder pagar la renta y otras más no tienen ingresos con qué mantener a sus hijos. 

Este tema es grave dado que por el desempleo generado por la pandemia hay un aumento de gente dedicada a esta actividad; pasaron de siete mil 500 a 15 mil, y alertan por riesgos; en ese grupo social se reportan decenas de muertes 

A estas personas, pese a entregar sus papeles, sólo les tomaron los datos, pero no les llegó la ayuda prometida de dos mil 300 pesos, lo cual indica que están empadronadas, pero el dinero, se “atora” en el camino. 

Así están otros grupos como el de los actores callejeros, los productores artísticos y muchos más a quienes metieron a listas con todo y documentos, pero no los ayudan. Entonces ¿A quién le entregan el dinero que supuestamente les tienen destinado? 

Ese es el tema, muchos programas sociales, pero de difícil auditoría. Igual sucede con los federales como sembrando vida, cuyos efectos no se ven ya sea por ineficaz o porque no aterrizan en los supuestos beneficiarios.