- Durante el mandato de AMLO se ha observado un incremento significativo en diversas áreas de la criminalidad que afectan gravemente la seguridad
- Entre los delitos que han mostrado un aumento preocupante se encuentran la extorsión, las lesiones dolosas, la trata de personas y los delitos contra la libertad personal
María Escalante García
Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, se ha observado un incremento significativo en diversas áreas de la criminalidad que afectan gravemente la seguridad y bienestar de los ciudadanos. Entre los delitos que han mostrado un aumento preocupante se encuentran la extorsión, las lesiones dolosas, la trata de personas y los delitos contra la libertad personal.
La extorsión se ha convertido en una plaga que afecta tanto a pequeños comerciantes como a grandes empresas, generando un ambiente de temor e incertidumbre. Las víctimas de este delito no solo enfrentan pérdidas económicas, sino también amenazas constantes que ponen en riesgo su integridad física y la de sus familias.
Por otro lado, las lesiones dolosas han experimentado un alza, reflejando un incremento en la violencia interpersonal. Este tipo de delitos no solo implica daño físico, sino también un impacto psicológico profundo en las víctimas y sus entornos cercanos.
La trata de personas, un crimen que despoja a las personas de su dignidad y libertad, ha mostrado una tendencia alarmante al alza. Mujeres, niños y hombres son explotados laboral y sexualmente, siendo uno de los delitos más graves y difíciles de erradicar debido a su naturaleza clandestina y la complicidad de redes criminales bien organizadas.
Finalmente, los delitos contra la libertad personal, que incluyen secuestros y privaciones ilegales de la libertad, han aumentado, dejando una estela de miedo y desesperación entre la población. Las víctimas de estos delitos no solo sufren el impacto inmediato de su cautiverio, sino que enfrentan secuelas psicológicas que pueden perdurar a lo largo de sus vidas.
Estos incrementos en diversas formas de criminalidad durante el sexenio de López Obrador ponen en evidencia la necesidad de reforzar las estrategias de seguridad y justicia en el país. Es imperativo que se implementen políticas públicas efectivas y se fortalezcan las instituciones encargadas de la seguridad y la justicia para garantizar un ambiente seguro y justo para todos los ciudadanos.
Marcado por la inseguridad
El sexenio de Andrés Manuel López Obrador está marcado por una cifra alarmante en términos de violencia homicida. Hasta marzo de 2024, se han registrado 173 mil 378 asesinatos, la cifra más alta acumulada en un sexenio desde que se tiene registro, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Este trágico récord subraya la persistencia y agravamiento de la violencia en México, un problema que ha afectado al país durante años. A pesar de las promesas de cambio y las diversas estrategias implementadas por el gobierno, el índice de homicidios ha seguido una tendencia ascendente, reflejando la complejidad del fenómeno delictivo y la dificultad de su contención.
La situación se ve agravada por varios factores, como la lucha territorial entre cárteles de la droga, la proliferación de armas de fuego, la debilidad institucional en algunas regiones y la corrupción endémica que socava los esfuerzos de combate al crimen. Además, la impunidad sigue siendo un problema crítico, con un gran porcentaje de homicidios que quedan sin resolver, lo que contribuye a la perpetuación del ciclo de violencia.
El impacto de esta ola de homicidios va más allá de las estadísticas. Cada asesinato representa una tragedia personal y familiar, con efectos devastadores para las comunidades. La violencia no solo arrebata vidas, sino que también genera un clima de miedo e incertidumbre, afectando la calidad de vida y el desarrollo social y económico del país.
Ante esta realidad, es crucial que se redoblen los esfuerzos para abordar las raíces profundas de la violencia. Esto incluye la mejora de la coordinación entre las distintas fuerzas de seguridad, el fortalecimiento del sistema judicial, la implementación de políticas de prevención que atiendan las causas socioeconómicas del delito y la promoción de una cultura de legalidad y paz.
El sexenio de López Obrador, con sus 173 mil 378 asesinatos registrados hasta marzo de 2024, se erige como un recordatorio contundente de la necesidad de un cambio urgente y efectivo en la estrategia de seguridad en México. Solo a través de un enfoque integral y sostenido se podrá revertir esta trágica tendencia y construir un futuro más seguro para todos los mexicanos.

