Jesús Corona Osornio
La señora Claudia Sheinbaum Pardo, presidente de México, a menos de un mes de ejercer sus funciones, ya dio muestras de lo intolerante y déspota que puede ser.
La muy científica presidente, no encuentra aún como enfrentar los retos que son muchos y muy fuertes, que requieren respuestas para ayer.
La curva de aprendizaje debe ser muy corta, ya fue Jefa de Gobierno, tiene idea de las funciones de gobernar.
La tarea más difícil en la presidencia es parecer y ser, buscar un justo medio, pero ella, no, no esta dispuesta a los equilibrios, lo de ella es la soberbia.
Y cómo no serlo, tiene las senadurías y diputaciones con sobrerrepresentación, puede modificar la Constitución, hacer una nueva si se le antoja.
La señora no dialogará con nadie que no sea el pueblo, lo que eso signifique, a la presidente le importa más la destrucción de las instituciones.
Ejercer el mismo populismo que su predecesor, arrogarse el derecho de decidir por los millones de ciudadanos, no importa si no la votamos, ella manda y punto.
Su estilo no es refinado, aunque si menos vulgar que el de su gran elector y padre político,
Sus mañaneras se parecen a las anteriores, las diferencias son de estilo y nada más, autoritaria, fría, déspota, soberbia, sin empatía.
Sabedora que no, no conecta de forma rápida ni natural, requiere de ayudas por parte de su equipo, su fingida sonrisa ha tomado forma, el poder los transforma.
En la economía su propuesta parece la misma, inversión en obras de escaso aporte, la construcción de trenes es una puntada, científica, pero puntada populista.
En ningún ligar del mundo los trenes son negocio, el caso francés o el español, son consumidores de cientos de millones de euros en subsidios.
Su propuesta es continuar el gasto en Pemex, la CFE, el Tren Maya, y Dos Bocas que no tiene para cuando refinar.
Su antecesor le dejó no pocos encargos, tos requieren de grandes cantidades y sumemos los programas sociales, que no son más compra de votos.
La educación será la misma que en el pasado sexenio, la mediocridad como norma, la enseñanza de la ideología que imponen sin piedad.
Se propone construir millones de viviendas, cuyo costo nadie sabe cómo se cubrirá, en salud seguiremos sin variaciones, el bodrio IMSS-Bienestar, que no tiene para cuando funcionar.
En cuanto a la economía y las finanzas nada cambia, o la política del gatopardismo; que todo cambie, para que todo siga igual.
La señora Sheinbaum, destrozará toda institución que el estorbe, para eso le heredaron un poder desmedido, para que no tenga obstáculos.
México se pierde en la bruma de una pesada y larga noche, fría, sin democracia, sin justicia, y a las decisiones de una gavilla de bandoleros.
Quienes han llegado al poder bajo el amparo de Morena, aliados al crimen organizado, corruptos, sin preparación, sin madre y fanáticos, hunden al país.
La “científica” no ha aportado nada de beneficios con sus estudios, le apodan la científica, por haber estudiado una carrera relacionada con la física, pero nada más.
Científicos son aquellos seres humanos que han aportado al mundo y no sólo a sus países, Einstein, Curie, Pasteur, Tesla, y tantas y tantos otros, la señora solo ha hecho un doctorado, no se le conocen investigaciones relevantes, de peso.
México ya se jodió y eso es científicamente comprobable.
Hasta la próxima.

