El fenómeno climático de El Niño podría intensificarse durante los próximos meses, de acuerdo con las proyecciones más recientes de organismos meteorológicos internacionales, lo que incrementaría la probabilidad de lluvias intensas, inundaciones, sequías y olas de calor en diversas regiones del mundo.
Especialistas prevén que el fenómeno se consolide durante el verano y permanezca activo en la segunda mitad del año. Los modelos climáticos también contemplan la posibilidad de que alcance una intensidad moderada o incluso fuerte hacia finales de 2026.
El Niño se produce por el calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, lo que modifica la circulación atmosférica y altera los patrones del clima en distintas partes del planeta.
Entre los efectos esperados destacan precipitaciones más abundantes en algunas regiones, mientras que otras podrían enfrentar periodos prolongados de sequía. Además, el fenómeno suele contribuir al aumento de las temperaturas globales y elevar el riesgo de incendios forestales y ciclones tropicales de mayor intensidad.
En México, los especialistas consideran que El Niño podría influir en el comportamiento de la temporada de huracanes en el océano Pacífico y modificar la distribución de las lluvias en distintas entidades del país, aunque el impacto específico dependerá de la evolución del fenómeno durante los próximos meses.
Los expertos señalaron que los efectos de El Niño varían de una región a otra y dependen de diversos factores atmosféricos y oceánicos, por lo que recomendaron mantenerse atentos a los pronósticos emitidos por las autoridades meteorológicas.
Asimismo, hicieron un llamado a fortalecer las medidas de prevención y monitoreo para reducir los riesgos en sectores como la agricultura, el abastecimiento de agua, la infraestructura y la protección civil.
Aunque el fortalecimiento de El Niño aumenta la probabilidad de fenómenos meteorológicos extremos, los especialistas aclararon que no todos los eventos severos pueden atribuirse exclusivamente a este patrón climático, ya que también intervienen otros factores asociados al cambio climático y a las condiciones regionales.

