• Empezamos con la siembra de árboles maderables, nos dimos cuenta de que era una actividad muy noble, comenzamos en escuelas y preparatorias: Gerardo Gleason

La Redacción 

 “Desde el año 2014, venimos sembrando árboles en la zona de la costa de Chiapas, empezamos con la siembra de árboles maderables, nos dimos cuenta de que era una actividad muy noble, muy buena, comenzamos en escuelas y preparatorias, aquí en la zona, sobre todo públicas y es una actividad muy recompensante, pero también nos percatamos que algunas escuelas no les ponían mucha atención y que la población no se involucraba”, indicó Gerardo Gleason Caram.

En entrevista con IMPAR el periódico el activista ambientalista señaló que después sembraron árboles de limón persa, de guanábana, compraron palmeras de coco e inclusive hicieron hasta labor y la gente se empezó a involucrar mucho, y que también se podía realizar de forma individual en las viviendas.

“Lo realizamos de una forma constante y empezamos semanalmente a sembrar 20 arbolitos en una casa y le nombramos al programa “Adopta un árbol”, donde nosotros donábamos un árbol que es lo más fácil y lo difícil es que ellos se comprometían mediante un documento a cuidarlo, regarlo, abonarlo, para que en un futuro proveyera sombra y oxígeno, por supuesto fruta. Ahorita el programa ya rindió sus frutos”, manifestó Gleason Caram.

Agregó que el árbol que sembraron hace seis años con el programa, en muchas comunidades del municipio aledaño al que viven ya está produciendo fruta y eso es una gran satisfacción para ellos.

La gente recibió el programa muy bien y cuando parte del equipo del programa “Adopta un árbol” llegan a visitar alguna casa donde ellos donaron hace 5 o 6 años, se dan cuenta del fruto que ha rendido. Además, se encuentran muy conscientes que la labor que realizan para la cantidad de población que existe, es insuficiente, por ello más allá de sembrar un árbol, es sembrar en la conciencia de la gente que, si tienen un pedazo de tierra donde sembrar, lo hagan.

Diferencias… 

Este es un programa que ejecutan ellos de forma privada, como particulares, ciudadanos y donde lo que menos necesitan es darle problemas o solicitarles documentación a la gente, “creo que la mayoría de campesino estamos hartos de eso, que nos estén poniendo trabas por la documentación, hemos visto que el programa Sembrando Vida, está muy bien intencionado, que pretende sembrar más de un millón de hectáreas, pero que finalmente está en las manos de técnicos y de personas que están en un escritorio”.

El ambientalista explicó que muchos de ellos no conocen las regiones, las zonas y que hay ocasiones en que privan de los programas a ciertos municipios. En Tonalá, Chiapas, no existe el programa y es una tierra de agro, al campo, se siembra mango, se dedican a la siembra de maíz, así como a la ganadería.

“Por supuesto que sería un gran apoyo tener un programa que nos pudiera brindar a mediano plazo una autosuficiencia alimentaria en la zona, y al mismo tiempo nos estuviera dando un subsidio, pero no existe, y esto es una razón, tenemos funcionarios de escritorio que deciden las políticas públicas del campo”, sentenció Gerardo Gleason.

Se debe de tener en cuenta que hay países con lo que se tiene acuerdos comerciales como EU que ellos manejan políticas emergentes para que cuando haya un problema en la población, de seguridad nacional como es la alimentación, ellos proponen programas mediante los congresos y salen adelante, por lo cual México necesita ese tipo de acciones para sacar al campo de los problemas que tiene.