David Hidalgo Ramírez

Haciendo una retrospectiva en la historia de la salud y, considerando el análisis respecto al comportamiento de enfermedades como la peste, la viruela, el VIH y el SARS; con la finalidad de intentar vislumbrar lo que depara a la humanidad la pandemia por Covid-19, lamento informar que el futuro no se ve nada halagüeño.

La enfermedad existe de manera intrínseca en los seres vivos, pero son las enfermedades contagiosas las que transforman nuestros hábitos y costumbres, dejando a su paso consecuencias estremecedoras.

El 25 de marzo del 2020 el gobierno de México anunció la suspensión de actividades “No esenciales”, luego de que en el Diario Oficial de la Federación se publicara un Decreto firmado por el jefe del Ejecutivo, en el que se ordena la suspensión temporal de actividades que involucren la “concentración, tránsito o desplazamiento de personas”, con la finalidad de reducir el riesgo de contagio del virus SARS-CoV-2; sin embargo, aún año de haber iniciado la estrategia de atención a esta emergencia sanitaria, México ha superado las 200 mil muertes por coronavirus y 2 millones 200 mil mexicanos ya se contagiaron. Cifras que indiscutiblemente nos demuestran que ¡no vamos bien!

Mientras esto pasa en México, en países como Alemania se ha advertido que la tercera ola de contagio por Covid-19 ofrece un panorama sombrío y que habrá un considerable incremento de contagios durante las próximas semanas, alertando que ésta será a un peor que las dos primeras.

Tras un año de pandemia parece que los mexicanos no hemos aprendido nada. Mientras expertos de todas partes del mundo han señalado que hay suficiente evidencia para asegurar que durante las próximas semanas se habrá de vivir una de las peores etapas de esta emergencia sanitaria, sectores como el turístico se preparan a recibir a quienes aprovecharán las Vacaciones de Semana Santa para olvidarse del confinamiento parcial al que se nos ha conminado.

Existen indicadores que advierten que es cuestión de días para la situación en México sea la de un lamentable y vertiginoso aumento en el número de contagios y fallecimientos, una situación que será inevitable y que habrá que tratar de mitigar con acciones concretas como evitar el contacto y movilidad de personas.

Adicionalmente, la población mexicana que ha recibido la vacuna no es suficiente para reducir de manera considerable el número de contagios, ya que hay suficiente evidencia internacional que muestra que “a mayor incidencia, menos contribución de las vacunas a una disminución de los contagios”.

Es por ello que, desde la Confederación Mundial de Medicina Integrativa, Tradicional, Complementaria y Educación en Salud (COFEMITES), hemos redoblado esfuerzos para continuar con nuestra labor de hacer llegar a la población un tratamiento homeopático que refuerza el sistema inmune y contribuye al restablecimiento de la salud de pacientes con Covid-19.

Desde abril del 2020 hemos distribuido de forma gratuita más de 30 mil dosis a personas que se han contagiado del virus de SARS-CoV-2, documentando satisfactorios resultados en el restablecimiento de su salud y, sobre todo, reduciendo la gravedad de las secuelas que deja en la salud este mortal virus.

En tanto que el esquema de vacunación aprobado por nuestras autoridades no sea suficiente para proteger a toda la población, en COFEMITES continuaremos haciendo esta labor altruista a través de la Fundación con Amor por la Salud, llevando a los sectores más vulnerables los beneficios de la homeopatía, como una alternativa eficaz para enfrentar la situación epidemiológica que amenaza a México.

Es importante destacar que la homeopatía es una modalidad terapéutica de la medicina natural y tradicional que ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que, ante la nueva variante del virus, que es más contagiosa, el Nosode Covid-19 representa la mejor alternativa para enfrentar la pandemia y tener el control de nuestra salud.