Bernardo López 

En la semana pasada, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomendó a los países que celebran elecciones hacer campañas virtuales, pues la interacción masiva de personas incrementa la transmisión del SARS-CoV-2 (aunque esto no se ha demostrado, pues en el Metro de la Ciudad de México continúan las altas concentraciones de individuos y no se ven incrementos en el número de contagios).

Existen muchas contradicciones entre lo que se dice para evitar los contagios del coronavirus, porque en principio se afirma que si usas cubrebocas y careta, también si la gente no tiene contacto, no hay posibilidad de contagios, y podemos inferir que por el aire tampoco hay un gran peligro de contagiarse (volvemos al caso del Metro), entonces si todas esas medidas, además del lavado de manos, son exitosas para no enfermar de Covid-19, por lo tanto, no hay razón para un encierro.

Por otro lado, si los eventos de los candidatos se hacen al aire libre, con sana distancia y uso de gel, entonces no existe razón alguna para prohibir las reuniones con los electores. Es importante que las personas conozcan a los candidatos y que se informen sobre sus plataformas de trabajo, para que puedan tomar una decisión el 6 de junio de 2021.

Una campaña que se concentre en reuniones virtuales o envío de mensajes a través de redes sociales no podrá mostrar todas las virtudes y defectos de los aspirantes, además que no hay un acercamiento físico que nos permita interactuar con aquellos que quieren gobernar.

Para tener un proceso electoral sin riesgos, el Consejo General del Instituto Electoral de la Ciudad de México aprobó 52 medidas sanitarias que se deberán aplicar en actos de proselitismo. Esto es suficiente para que las personas no se contagien de SARS-CoV-2.

Hemos podido presenciar y hacer un seguimiento de los datos de contagios y continuamos en la misma hipótesis: la radiación y el calor afectan al coronavirus, por lo tanto, no es un fenómeno que no sea diferente a la influenza o a la gripe común. Los datos del fin de semana largo del 21 de marzo no presagian una tercera ola de contagios, sin embargo, las vacaciones de Semana Santa serán el termómetro que nos ofrecerán una mejor imagen de este coronavirus.

Otros datos que confirman la baja en los números de contagios y muertes llegan de Texas, donde el gobernador levantó todas las restricciones el 10 de marzo y hasta ahora la tasa de positivos se redujo hasta el 5.27 por ciento. No hay una catástrofe sanitaria en ese Estado como lo vaticinó Joe Biden, quien calificó la acción como de ‘pensamiento neandertal’.