Rafael Lulet

Tras dura campaña por elegir al nuevo presidente en Morena, por fin el Instituto Nacional Electoral a través del mecanismo de encuestas publicó el resultado para la designación, tras la polémica del segundo resultado, y las impugnaciones en el Tribunal Electoral por impedir la renovación presidencial, culminaron con un desenlace muy necesario para dicho partido, ahora el trabajo a realizar por parte de Mario Delgado es el de unir a la militancia morenista quienes han quedado molestos por haber perdido, algo común en estas situaciones, pero por el bien del interés partidario deberán cerrar filas, en miras de las siguientes contiendas por venir, principalmente la del siguiente año.

Las pasadas elecciones llevadas a cabo tanto en Coahuila como en Hidalgo donde se renovaron Congreso estatal y ayuntamientos respectivamente, los grandes perdedores fueron tanto Morena como Acción Nacional quienes debieron regresar a sus centros de operaciones con la consigna de mejorar en las siguientes, después de una jornada electoral muy pesada en vista del trabajo de campo del PRI, obteniendo un resultado favorable, se manejó como información adicional la negociación de líderes de diferentes partidos incluyendo los antes mencionados en favor de los Priistas, eso demostró la falta de liderazgo en ellos.

Los resultados de la pasada elección en los dos estados ya mencionados empujaron a Morena a culminar con el proceso de elección de su dirigencia, y es que como se mencionó, esa falta de directriz dio pauta a un mal resultado, y previo al proceso electoral del 2021, el haber perdido da un mal mensaje tanto dentro como al exterior, por eso la importancia de tener ya un proyecto de trabajo a cargo de un liderazgo; deberán comenzar a formar nuevas alianzas así como mejores cuadros que oferten alternativas claras y convincentes a la población quienes votarán el siguiente año para obtener éxito en la próxima contienda pero eso no se consigue sin la unidad.

Mario Delgado, con su confinamiento después de haber dado positivo a COVID-19, que asola al país, tiene días para ir pensando en una estrategia para logra unir a Morena y sus militantes después de una dura batalla por conseguir el liderazgo de su partido, no se duda de su capacidad, porque lo ha demostrado en los diferentes cargos los cuales ha desempeñado sobre todo como legislador, donde la parte de la negociación se le dio muy bien, eso le va a ayudar ahora para convencer, además la institucionalidad es parte de su desarrollo, una facultad muy necesaria para el éxito, algo que adolecía su contraparte en la contienda presidencial interna.

Para evitar la división partidaria se deberá sentar Delgado con cada uno de los diversos grupos y generar esa aceptación principalmente con quienes fueron sus opositores en la campaña quienes ahora deberán de cambiar su perspectiva política para obtener negociaciones de candidaturas para la siguiente contienda electoral; es claro que habrá inconformidades, pero deberán alinearse si quieren salir adelante como partido, esa es una de las tareas a realizar por el nuevo presidente de Morena.