Ángel Bejarano O. 

En los círculos políticos priistas ha surgido una duda por demás razonable: ¿El Estado de México pasará a manos de Morena en la elección de 2023 y con ello se acabará la supremacía del famoso grupo “Atlacomulco”?

Pareciera que sí, que existen muchas posibilidades de que eso suceda. Y no porque los aspirantes de Morena representen un real peligro, el riesgo intrínseco lo representa el mismo gobernador Alfredo del Mazo Maza, cuya labor al frente del estado con mayor número de electores (más de 12 millones) decepcionó a los mexiquenses.

Alfredo del Mazo es el último heredero de esa familia que ha gobernado a la entidad que suele llamársele “La joya de la corona”, debido a que sus votantes pueden decidir el resultado de la elección presidencial. Su abuelo, Alfredo del Mazo Vélez, estuvo al frente del Estado de México de 1945 y 1951. Cuestión de recordar que el exgobernador Isidro Fabela fue el causante indirecto del surgimiento del grupo ya mencionado, pues en su gabinete los secretarios y funcionarios en su gran mayoría habían nacido en Atlacomulco.

Del Mazo llegó a la gubernatura con una diferencia de votos mínima, dado que la representante de Morena, la “señora del diezmo” texcocana, Delfina Gómez, quedó en segundo lugar. Del Mazo obtuvo dos millones 40 mil votos y la del gusto por el dinero ajeno perdió por 169 mil 709 sufragios.

La trayectoria de Del Mazo al frente del Edomex se ha caracterizado por la nula respuesta a la inseguridad, narcomenudeo, feminicidios, extorsiones, robos a negocios y a casa habitación, y no se diga los asaltos que día a día sufren quienes abordan los microbuses o camionetas en diversos ramales de esa entidad. Indiferencia total ha sido la respuesta.

En el Edomex se tiene la certeza que lo que menos le ha interesado es gobernar. Las consecuencias están a la vista, y esto es precisamente lo que pone en riesgo los resultados favorables para el PRI en la elección de junio del próximo año.

El Revolucionario Institucional tiene dos cartas que pudieran refrendar su triunfo, aunque no es garantía plena. Alejandra del Moral es una de ellas.  Fue presidenta del PRI mexiquense y funge actualmente como secretaria de Desarrollo Social. Tiene a su favor el manejo de los programas sociales, que en época electoral se convierten en votos.

La otra carta es Ernesto Nemer, quien conoce a la perfección la problemática que existe en el Estado de México, pues ha trabajado con seis gobernadores. Dejó el cargo de secretario de Gobierno con Del Mazo, aunque también fungió como presidente del tricolor en la entidad.

Movimiento Ciudadano tiene en el ex perredista Juan Zepeda a su mejor carta.

Juan Zepeda, actualmente senador, fue presidente municipal de Ciudad Nezahualcóyotl en 2013, llegó con los colores del PRD. En 2017 contendió por el mismo partido en la elección para gobernar el Estado de México.

En Morena las cartas fuertes de AMLO son “la señora del diezmo” Delfina Gómez, Horacio Duarte e Higinio Martínez.

Pareciera que la favorita del huésped de Palacio Nacional es la actual titular de la SEP, aunque no hay posibilidades reales de que pueda ganar la elección, sus trapacerías en Texcoco y su decisión de desaparecer las escuelas primarias de tiempo completo, que afectaron a miles de alumnos, le significaron críticas bien fundamentadas.

Del Mazo tiene la obligación de mantener la entidad en manos del PRI o, al igual que sus pares Alejandro Murat y Omar Fayad, quienes entregaron los gobiernos de Oaxaca e Hidalgo a AMLO en las pasadas elecciones, hay sospechas de que hará lo mismo.