Rafael Lulet / @Rafael.lulet

A mediados del mes de marzo ante la declaración del término pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS), padres de familias presionaban el cierre de clases como medida preventiva ante contagios, razón por lo cual escuelas particulares se adelantaron y comenzaron a enviar a sus alumnos a sus casas, implementando plataformas webs para llevar a cabo clases virtuales, posterior a esto, la UNAM y el Politécnico decidieron también cerrar sus planteles, dichas acciones orillaron al gobierno federal a concluir, no cancelar clases, sino a promulgar vacaciones adelantadas tanto en primarias como secundarias para retornar el próximo 20 de abril.

La fase uno se encontraba declarada en todo el mundo incluyendo en México a pesar de los titubeos para determinarlo por el gobierno federal, aún no existía un claro lineamiento del presidente López Obrador y de la Secretaria de Salud por medio de su interlocutor López-Gatell, quienes hacían poco caso ante las exigencias de varios sectores y grupos de la población en México para tomar en serio la situación establecida por la OMS, y es que mientras la población se encontraba entre el dilema de salir o no, el de quedarse en casa o seguir con sus actividades diarias, el primer mandatario se dedicó a hacer sus giras y dar besos así como abrazos a diestra y siniestra, declarando que “todavía no había motivo de encerrarse” y de “seguir saliendo de casa”, causando críticas sobre su proceder irresponsable a nivel nacional e internacional.

Pero a pesar de la actitud de falta de importancia ante la pandemia por parte del presidente, las personas optaban por ya no salir fácilmente, las empresas comenzaron a determinar el home office con sus empleados, a postear en redes sociales las medidas preventivas para no contagiarse, forzando de nueva cuenta al gobierno federal a declarar el cierre de algunas dependencias pero con cierta renuencia, sin embargo varios gobernadores determinaron el cierre definitivo, orillando de nueva cuenta a la proclamación del presidente a hacerlo.

Igual ocurrió previo a la declaración de la Fase 2, a pesar del primer muerto ocurrido el 18 de marzo los aeropuertos seguían recibiendo vuelos internacionales principalmente de España e Italia, países con alto índice de contagios y de muertes por el virus, en dicho deceso el hombre de 41 años, había asistido semanas antes a un concierto en el Palacio de los Deportes a pesar de existir la alerta mundial de las medidas a tomar entre ellos, el evitar las concentraciones masivas de personas, pero incitados por el gobierno en seguir haciéndolos, ya los mexicanos quienes regresaban de viaje al interior de la República o del extranjero se quejaban de la nula atención prestada por la administración federal para colocar puntos de revisión.

La OMS declaró el pasado 24 de marzo que México estaba “un paso adelante”, a pesar de las tardías medidas del presidente, pero eso en referencia de haber mandado de vacaciones a los niños en un momento determinante, sin saber ellos que fueron presionados por la ciudadanía en llevarlo a cabo, de no haberse ocurrido de esa manera no hubiéramos pasado por tales acciones.

El cierre de la frontera con Estados Unidos es otro tema de polémica, ya que nuevamente deben ser los habitantes fronterizos quienes en calidad de protestas estuvieron exigiendo al gobierno de hacerlo, pero la terquedad y la sinrazón de un gobierno como el nuestro nos ha orillado a ser nosotros quienes tomemos la batuta y con eso a forzarlo a actuar.