Enrique Escobedo

Se aproxima el 30 de abril, día de las niñas, los niños y adolescentes. Es una fecha que desde cierto punto de vista parece una frivolidad, pues algunas escuelas hacen fiesta, las tiendas departamentales publicitan sus juguetes y algunos padres de familia les compran regalos a sus hijos.

Desde otro punto de vista, es un asunto muy serio. De entrada, vale la pena recordar que en nuestro país el 12 de octubre de 2011 se publicaron dos reformas constitucionales, el artículo 4 que adicionó el principio del interés superior de la niñez y el 73 que facultó al Congreso para expedir leyes en materia. De ahí que el 4 de diciembre de 2014 se expidiera la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Además, nuestro país es miembro del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Lo anterior es muy importante, porque el informe del 22 de enero de 2019 de la UNICEF, sostiene que “En México, la violencia afecta a todas las niñas, niños y adolescentes sin importar su condición económica o social, pero no existe un registro estadístico efectivo que ofrezca una imagen clara e integral del fenómeno contra la población infantil y adolescente. La carencia de datos o de un registro estadístico sobre este fenómeno aumenta las posibilidades de que niñas, niños y adolescentes sufran actos violentos de forma recurrente, y reduce las probabilidades de que sus derechos sean garantizados, protegidos o restituidos”, señaló Christian Skoog, representante de UNICEF en México, durante la presentación del informe.

No obstante, dicha organización internacional, logró publicar el 22 de febrero de 2019 su investigación en los niños en situación de calle en la Ciudad de México, los cuales viven, comen, duermen y trabajan en la calle, estaciones camioneras o de trenes, parques, en basureros, estacionamientos públicos, edificios o casas abandonadas o bajo los puentes. Nos reporta:

“Generalmente son niños de nivel económico bajo, de edad entre los 7 y 14 años, desempeñándose como traga fuegos, malabaristas, vendedores callejeros, lavando autos, limpiando parabrisas o en el peor de los casos robando, asaltando o traficando con drogas. La mayoría se concentra en las alcaldías Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero”.

  • De la población que vive en la calle, 87% está compuesta por hombres y 13% por mujeres.
  • Los principales problemas que asola a la población en situación de calle son las adicciones, donde 39% es adicta al alcohol, 34% a los inhalantes, 32% al tabaco.
  • El 70% consume drogas. Principalmente: activo, thiner, pegamento y marihuana.
  • Las principales enfermedades que padecen son las respiratorias con el 64%, gastrointestinales 14%, infecciones en la piel 3%, oculares 1%.
  • El 49.46% tiene vida sexual activa y de ellos el 43.02% se inició entre los 7 y 14 años. El 11.9 % es analfabeta.
  • El 40 % inició su vida en la calle entre los 5 y 9 años, el 60% entre los 10 y 14 años, 44.09% fue por maltrato, 23.66% porque la calle les gusta.
  • Entre los riesgos de la calle reportan: 28% maltrato por la gente y 20% extorsión por policías.
  • Un 62.37% ha sido detenido por drogas, vagancia o robo.

Poco sabemos de las estadísticas a nivel nacional sobre las niñas, los niños y adolescentes que viven en situación de calle. Pero son una prioridad, porque de ellos es el futuro y no podemos negar su existencia. Confiemos en que para ese día la Jefa del Gobierno capitalino nos informe lo que se hace por ellos en esta situación de crisis sanitaria-asistencial.