David Hidalgo

Somos un ente, íntegro y complejo, formado por esencia y materia. Cada una de las partes de nuestro cuerpo actúa de manera interdependiente, creando una unidad indivisible, perfectamente articulada. Mantener en perfecta salud cada uno de los órganos que integran nuestro cuerpo, es nuestra principal responsabilidad con nosotros mismos.

Todos sabemos que comer de manera sana trae múltiples beneficios, pero, ¿por qué no lo hacemos? El estado físico de nuestro cuerpo es resultado del tipo de alimentación que ingerimos cada día y, la calidad de nuestra salud mental, también está directamente ligada a una nutrición adecuada.

Como parte de esta relación transversal de cada parte de nuestro cuerpo, la salud mental y muchos de nuestros procesos cerebrales están ligados a una buena alimentación.

Es importante tener presente que el cerebro humano tiene una exigencia energética muy elevada y los requerimientos nutricionales están bien definidos. Una buena alimentación contribuye al óptimo mantenimiento de las conexiones cerebrales; además que la alimentación genera una serie de procesos fisiológicos que se registran en el centro de nuestro cerebro. La mala alimentación puede generar la ausencia de neurotransmisores, afectando la regulación afectiva.

La serotonina y la endorfina son las sustancias que tienen como misión brindarnos una sensación de alegría y bienestar; estados de ánimo que nos ayudan a regular el sueño y el manejo del estrés, y no pueden estar presentes en nuestro cuerpo sin la presencia del triptófano y la tirosina.

Además, es importante reconocer la labor de los carbohidratos, que son los responsables de facilitar que estas substancias lleguen al cerebro y logremos tener la sensación de placer.

Todos los seres vivos dependemos de la salud de nuestro cuerpo, la cual se logra como resultado de la armonía y buen funcionamiento de cada uno de los órganos del cuerpo, lo que da como resultado: la vida, de aquí la frase “mente sana en cuerpo sano”, como resultado de un equilibrio que dará vitalidad a cada una de las partes de nuestro cuerpo.

Entendiendo la sociedad como un cuerpo que da vida a la humanidad, cada grupo social: familias, barrios, vecindades; así como los diversos conjuntos sociales como las escuelas, trabajadores, campesinos, profesionistas, servidores públicos, empresarios, comerciantes, industriales, amas de casa, mamá, papá, abuelitos, hijos, nietos, alumnos, profesores y en general, todos los elementos y personas que interactuamos, debemos estar en buenas condiciones de salud física y salud mental tanto en las personas, en lo particular, como en todos los que integran un cuerpo o grupo social, en lo general, lo cual es como siempre se ha dicho en el sentido de que una manzana podrida daña a las demás.

Existe evidencia que demuestra que las personas mal alimentadas sufren trastornos en el estado de ánimo, lo que influye de forma significativa en la salud mental y el bienestar social. Sabemos que la mejor alimentación es aquella que contiene productos naturales y que, comer sanamente, es uno de los mejores hábitos que debemos tener para conservar una buena calidad de vida.