David Eduardo Hidalgo Ramírez 

La gran mayoría de las personas tienen una vaga idea de qué es el metabolismo; sin embargo, es importante tener presente que es el conjunto de reacciones químicas que se registran en nuestras células para convertir en energía los nutrientes de los alimentos que consumimos diariamente.

Procesos como el de respirar, la circulación sanguínea, la regulación de nuestra temperatura corporal, la contracción de nuestros músculos, el funcionamiento de nuestro cerebro y nervios; así como el proceso digestivo y de eliminación de desechos, funciones vitales que no se podrían realizar sin el empleo de energía que obtenemos a través del metabolismo.

Todos los días en nuestro cuerpo se registran millones de transformaciones químicas. Las enzimas son moléculas orgánicas que se encuentran en nuestro aparato digestivo y funcionan como catalizadores que facilitan la descomposición de las proteínas en aminoácidos, entre otros compuestos que son absorbidos por la sangre con la finalidad de hacerlos llegar a nuestras células.

Cuando se registran reacciones químicas anormales el proceso metabólico sufre un trastorno y, en consecuencia, nuestro cuerpo tendrá un déficit en la cantidad de sustancias que necesitamos para estar sanos, desequilibrando la descomposición de aminoácidos, carbohidratos y lípidos, e impidiendo que las mitocondrias de las células puedan contar con energía suficiente para realizar sus funciones.

Estudios recientes han demostrado que nuestro metabolismo cambia con el paso de los años, lo que explica porque muchas personas aumentan de peso conforme van envejeciendo y, si sumamos la ingesta excesiva de calorías y el sedentarismo, obtenemos como resultado el crecimiento del tejido adiposo y la obesidad.

El sobrepeso puede originar alteraciones metabólicas como la resistencia a la insulina y la hipertensión, lo que cada año provoca en el mundo un gran número de muertes, consecuencia de enfermedades cardiovasculares y diabetes. En México, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad general, principalmente resultado de nuestra mala alimentación.

Pero ¿Sí esos kilitos de más los convertimos en músculo? Es importante considerar que en un hombre el 40 por ciento de su peso son los músculos, mientras que en una mujer representan el 30%; además de que son los músculos los órganos que nos permiten controlar el ritmo del metabolismo. De tal modo que, al desarrollar nuestra masa muscular con una rutina diaria de ejercicios apropiados, podríamos convertir a nuestros músculos en el principal centro para la quema de calorías, aumentando así nuestro metabolismo y suministrando a nuestras células la energía necesaria para que todos los procesos de nuestro cuerpo se realicen correctamente.

Recordemos incluir en nuestra rutina diaria ejercicios aeróbicos y anaeróbicos, ya que mientras los primeros nos hacen sudar, los segundos nos permiten ejercitar una parte determinada de nuestro cuerpo, lo que contribuye al incremento de la masa muscular. Para acelerar el metabolismo también es recomendable hidratarse correctamente evitando las bebidas azucaradas, comer pequeñas porciones de alimentos varias veces al día.