Pedro Flores 

En tanto las autoridades sigan echándole la culpa a los neoliberales, a los conservadores, a la prensa y todas las acciones estén encaminadas a las elecciones del 2021, incluyendo la distribución de las vacunas y el gasto de 135 millones de pesos (6.2 millones de dólares) en la contratación de médicos cubanos dejando a un lado los problemas mentales de la sociedad originados por el encierro del Covid-19, la población está al borde de un colapso de proporciones catastróficas

El aislamiento social, el aumento de número de muertes y contagios diarios por SARS-CoV-2 los duelos sin despedidas por el fallecimiento de familiares, la crisis económica, el desempleo, las quiebras de negocios, el miedo al contagio, se ven agravados por la angustia que causa la pérdida de ingresos que originan un aumento de los síntomas de depresión, ansiedad y suicidios.

La depresión en la que ahora viven millones de ciudadanos y el cansancio de los doctores, no es un problema superficial, no basta dar consejos ni consolar a una persona que se sumerge, cada día que pasa, en un mar profundo de angustia y soledad del que le es imposible salir por ella misma, afirma la Dra. María Elizabeth de los Ríos Uriarte, profesora e investigadora de la Facultad de Bioética de la Universidad Anáhuac México

“De ahí que es importante generar conciencia social para detectar y prevenir que estos casos desemboquen en la fatídica decisión de terminar con la vida. En México, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía e Informática (Inegi) hasta 2017, la tasa de suicidio es de 5.2 por cada 100 mil habitantes, la quinta causa de muerte en menores de 15 años y en los últimos años ha aumentado en 976%. Sobre todo, en los últimos 2 años, cifra realmente alarmante.

La ciudadanía  en general, desde los niños hasta los adultos, está sufriendo una serie de cambios físicos y mentales  originados por la desesperanza, tristeza, falta de apetito, insomnio o dormir demasiado, ansiedad, estrés agudo o incluso síntomas de estrés postraumático, ira, fastidio y agotamiento emocional intenso, que ha originado entre otros males un aumento en la violencia intrafamiliar del  120% desde la emergencia del Covid-19; el 66% es por violencia física y 22% por violencia psicoemocional, según la SEGOB.

Esta situación ha originado, principalmente en estas fechas, que la gente quiera salir de sus casas y en muchas ocasiones no respetar las normas sanitarias que están vigentes, para calmar la necesidad de ver otros escenarios, lo cual ha causado que tengamos muertes y contagios diarios.

Y lo peor del asunto, que el Covid-19 sigue la política gubernamental de “Primero los Pobres”, ya que está comprobado que el repercute negativamente en salud de las personas de la población en general, y en particular, sobre los grupos poblacionales más vulnerables, en otras palabras, en México cada vez fallece más gente de la informalidad y sectores populares por el virus.

A lo anterior se le agrega la declaración del Dr. Antonio Domínguez Zambrano, médico adscrito al Hospital General de la CDMX quien dijo que dicho nosocomio está en semáforo rojo alertó por la saturación de camas para COVID-19 y agregó “Imagínense lo que está ocurriendo en el resto del país”

Pero aún hay más que según un estudio realizado por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” se señala que dijeron en el hospital que la epidemia y la contingencia duraría en México por lo menos dos años. Y a finales de noviembre les dieron una nueva alerta: si el ritmo de contagios sigue como está, en enero de 2021 el sistema de salud colapsará.

¿Y qué hacer? si los servicios del ISSSTE e IMSS y los otros gratuitos están saturados, los grupos vulnerables y los desempleados ni modo que acudan a una clínica particular El costo total de una hospitalización por Covid-19 depende de la gravedad del paciente y los servicios requeridos durante el internamiento. La sola aplicación de una prueba para detectar el virus marca la diferencia. Es gratis en una institución de gobierno, cuesta mil 250 pesos en hospitales de Salud Digna y de hasta 3 mil 950 pesos en hospitales privados, como Médica Sur y el costo promedio de ser intubado, es de casi un millón de pesos (947 mil 709 pesos), mientras que el costo promedio de entrar a cuidados intensivos roza los 900 mil (895 mil 814 pesos).

Con base en estimaciones de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), en hospitales de nivel Alto, que son sólo dos, uno en la Ciudad de México y otro en Interlomas, podrían ser del doble. Aunque podrían acudir a un hospital de alguna entidad circunvecina, que no sea que no sea el Estado de México en donde una hospitalización por un mínimo de cinco días en hospitales de nivel Medio las aseguradoras ofrecen un costo mínimo de 350 mil pesos.