Bernardo López 

Las mujeres de México han conseguido la victoria de una lucha de varias décadas, luego que la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinara prohibir la penalización del aborto voluntario, tras analizar un asunto de la ley del Estado de Coahuila.

Hay que hacer una diferencia importante, entre estar a favor del aborto o estar por los derechos de las mujeres a acceder a servicios de salud. Pienso que nadie en este planeta puede estar a favor del primero, sin embargo si una mujer tomó la decisión de interrumpir su embarazo, tiene el derecho de que el Estado le provea del servicio, además de que no puede castigarle por tal decisión.

Es absurdo pensar que una mujer se embaraza con el objetivo de interrumpirlo, y comenzar por el tránsito de un tortuoso camino para tomar la decisión, además de soportar la presión social, estatal y judicial. Deben ser motivos muy profundos para que una mujer se vea en esa situación.

La ministra Ana Margarita Ríos Farjat reflexionó que a la mujer se le deja a su suerte, sin las debidas garantías del Estado para la protección de la salud, además que debe enfrentar el estigma, la impotencia, el abandono, y por si fuera poco, una sanción penal.

El aborto está presente en la sociedad, pues la misma ministra detalló que alrededor de 750 mil y un millón de abortos clandestinos se realizan al año en México, de los cuales una tercera parte requieren de atención médica por complicaciones. Entonces, no es que el estar a favor en contra va a terminar con el asunto, debido a que está ahí y permanecerá, sin embargo el Estado Mexicano está obligado a proporcionar certeza jurídica y sanitaria a las mujeres, ese es el centro del fenómeno social.

Debemos destacar que esta decisión de la corte sienta el precedente para que en ningún Estado de la República pueda volver a sancionar a las mujeres por la interrupción voluntaria del embarazo. Aunque también surge una duda: ¿Qué pasaría si una mujer decide abortar por segunda ocasión? ¿Se debe considerar como un método anticonceptivo?

Esperemos que todas las mujeres y hombres que hayan transitado por esta situación procuren utilizar condones, DIU o los anticonceptivos existentes para no atravesar por segunda ocasión un evento de tal magnitud.

Las mujeres privadas de su libertad por abortar deberían ser beneficiadas en automático. Aunque no existen cifras claras sobre las acusadas, pues se les inculpa de homicidio en razón de parentesco, es importante la reparación del daño, ante la excesiva carga de haber pasado por esa tortura y purgar un castigo.