David Hidalgo Ramírez 

El 27 de febrero del 2020 se registró en México el primer caso de contagio por el virus SARS-CoV-2. Doce días después, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el coronavirus Covid-19 se había convertido en una pandemia.

El 23 de marzo del 2020, en el Diario Oficial de la Federación se publicaron “los criterios en materia de administración de recursos humanos para contener la propagación del coronavirus Covid-19, en las dependencias y en entidades de la Administración Pública Federal… Quienes a partir de esta fecha entendieron la importancia de agregar a los protocolos de distanciamiento social, nuevos hábitos alimenticios, son quienes hoy pueden entender lo que en realidad será La Nueva Normalidad”.

Mientras las condiciones de salud de los mexicanos continúen en decadencia, el Sistema de Salud en México permanecerá colapsado y la única forma de revertir esta situación es integrando a los servicios de salud los beneficios de la medicina integrativa, tradicional y complementaria, conocimientos ancestrales que tienen su base en la correcta nutrición.

Alimentarse y nutrirse son dos conceptos distintos, aunque relacionados entre sí. Nos alimentamos cuando tenemos hambre y respondemos a esa necesidad de saciar nuestro apetito; pero nos nutrimos cuando de manera consciente decidimos disfrutar de los resultados del proceso biológico que se registra en nuestro organismo cada vez que comemos algo.

Este disfrutar consciente del acto de alimentarnos exige nuevos hábitos, nuevos comportamientos individuales y colectivos que contribuyan a saber elegir qué es lo que debo de consumir para tener el control de la salud en mis manos.

Es importante que, como parte de estos nuevos hábitos alimenticios, se tome en cuenta que cada día se deben incluir en la dieta por lo menos uno de los alimentos contemplados en los cinco grupos básicos para una correcta nutrición: proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales.

No ingerir la cantidad de nutrientes necesaria para que “nuestro alimento sea nuestra propia medicina”, con el paso del tiempo provoca graves repercusiones, es por esto que México destaca como uno de los países del mundo con mayor número de personas diabéticas, hipertensas, obesas, así como pacientes con cáncer y con enfermedades cardiovasculares, principalmente.

Una correcta nutrición es uno de los principales objetivos en los países más desarrollados y, en México, es un reto que debemos de afrontar de manera individual ante la falta de programas de Educación en Salud que nos permitan tener presente que salud no solo es la ausencia de enfermedades o afecciones físicas, estar sano exige un grado de eficiencia del metabolismo que nos permita realizar de manera óptima todas nuestras funciones, ya van desde celulares, hasta sociales.

Llevar a cabo una correcta alimentación es saber elegir qué tipo de alimentos vamos a ingerir, pero también hay que tener presente que la dieta que elige cada quien, se verá influenciada por factores como el económico y el cultural, lo que representa un esfuerzo adicional para lograr nuestro objetivo.

Ya tenemos más de un año de haber incluido en nuestra vida diaria los protocolos de mitigación del riesgo de contagio por Covid-19, y es momento de cambiar nuestro estilo de vida para adoptar hábitos y costumbres que nos garanticen beneficios a nuestra salud.