Rafael Lulet

Arrancan las campañas en el país, la consigna de destituir a Morena de la Cámara de Diputados Federal y en muchos Congresos locales donde es primera fuerza, es necesario el equilibrio legislativo para tener un sano progreso en las políticas públicas, esto, a razón del mal desempeño del presidente Obrador, quien ha destruido las instituciones y el descrédito de las pocas existentes, su mal papel ha ocasionado una gran decepción en muchos sectores de la sociedad, pero también ha ocasionado un terrible peligro para el país, envestido por el neopopulismo conservador generando preocupación de los siguientes años restantes a su mandato.

Por otro lado, el Tribunal Electoral, prohibió al presidente hacer proselitismo en favor de su partido, pero eso, no es suficiente, él intentará como sea acomodar sus piezas, porque sabemos que su conducta no es el de gobernar al país, no lo ha hecho desde el momento de subir al poder, solo se ha dedicado a vengarse de sus opositores, hablar mal de ellos, desacreditar las instituciones de gobierno, acomodar a su antojo a sus compadres, amigos, allegados, entre otros, pero ¿administrar el ejecutivo?, eso no, no sabe hacerlo, solo ha hecho lo mismo de siempre, politiquería barata, es y seguirá haciendo el candidato eterno.

La oposición se encuentra en los suelos, después del 2018, sin embargo el verdadero peligro de Morena, es la ciudadanía y el mismo presidente, quien ha dejado un mal sabor de boca con su gobierno, no ha sabido gobernar, ha chocado con muchos sectores de la sociedad, ha generado descontento y se han desmoronado su falsas promesas de campaña, sin olvidar el mal manejo de la pandemia, y lo sabe, por eso la desesperación de salir a recorrer el país para tratar de recuperar algo de lo ya perdido, pero ha sido en vano, lugares donde va, le reprochan su mala administración.

El Tribunal Electoral se vio benevolente al dejarle seguir con su mañanera, porque no son de información gubernamental, la mayoría son para atacar a quien critica su mandato, a “defenderse” como él lo dice, pero no está para eso, es el presidente y no es un candidato, ocupando recursos públicos para eso, siendo al final de cuenta actos de corrupción sin mencionar que ocupa ese espacio para tapar y encubrir los malos manejos de sus gentes: Pío López Obrador, Sanjuana Martínez, Manuel Bartlett, Félix Salgado Macedonio, Epigmenio Ibarra, entre muchos más.

Los caprichos de un presidente neopopulista conservador ha propiciado que la Cámara de Diputados sea un extensión de su gobierno, modificando leyes a su antojo, para concentrar todo en sus manos, por eso el enojo contra el Instituto Nacional Electoral así como del Poder Judicial, porque quiere someterlos, imponer su autocracia a como dé lugar, pero siguen resistiendo a sus embates, y la ciudadanía poco a poco ha venido despertando del canto de las sirenas de este personaje populista quien ha usado el descontento del pueblo a las administraciones pasadas para apoderarse de la presidencia, pero caro ha sido porque ya ha demostrado su ineptitud y soberbia para dirigir un país en desgracia, el cual no solo fue por la pandemia, sino ya veníamos en caída con el cero crecimiento del 2019 de su mandato.

En síntesis, los ciudadanos tenemos la oportunidad de ponerle candados a este mal presidente mexicano, es el momento de un equilibrio legislativo para evitar que la Cámara de Diputados siga siendo una extensión más de su gobierno, no es sano la concentración de poderes en una sola mano, y menos cuando solo actúa visceralmente por sus intereses y de los suyos, el populismo ha demostrado en pocos años ser igual o peor a los gobiernos neoliberales, solo el pueblo puede recuperar su autonomía sin recurrir a falsos mesías.