Bernardo López Rosas

Podemos confirmar que la rifa del avión presidencial -que no rifa el avión presidencial- fue un fracaso y con esto el presidente Obrador pierde su primer referéndum de apoyo social respecto a su gobierno y su administración del país.

No significa que no pueda alcanzar a vender el total de los 6 millones de cachitos que tiene contemplado para la rifa del avión -que no rifa el avión-, sin embargo, tuvo que ‘sugerir’ a todos los empleados de su gobierno, comprar boletos, aunque lo peor fue triangular 500 millones de pesos, provenientes de decomisos hechos por la Fiscalía General de la República, para comprar un millón de billetes.

El ganso tuvo que recurrir a varios recursos para poder alcanzar su meta de ventas, pues hasta los más grandes empresarios del país tuvieron que entrarle al sorteo, mientras departían en una reunión que sostuvieron con el presidente.

El caso es que el Ganso tuvo que respaldar su propia mentira, pues dedicar esa cifra extraordinaria de recursos únicamente maquilla el descontento, la falta de empleo y los graves problemas económicos, que deja sentir la emergencia sanitaria del COVID-19.

¿No era más fácil dedicar esos 500 millones de pesos a la compra de equipo médico o apoyos para tantas personas que se quedaron sin empleo? En verdad se necesitaba triangular ese dinero por la frivolidad de un sorteo, que se parece más a un concurso de los juegos del hambre.

Las personas no dieron su respaldo a esta ocurrencia, ya sea por falta de empleo, dinero o inconformidad, y subyace la decepción por las acciones del presidente, de su equipo y de sus familiares (recordemos esas escenas donde Pío López Obrador recibe bolsas retacadas de dinero).

Se supone que se ha vendido alrededor del 63 por ciento de los cachitos de la rifa del avión presidencial -que no rifa el avión presidencial-, aproximadamente 3 millones 815 mil billetes. El sorteo se realizará el 15 de septiembre, a las 16 horas.

El día del sorteo lo más probable es que nos den la sorpresa de que se vendieron el total de los boletos, no obstante, el presidente ya no puede considerar este evento como un éxito, pues usar dinero del erario o ‘sugerir’ a los servidores públicos comprar un cachito disolvió cualquier posibilidad de mostrarlo como una aprobación hacia su proyecto de la 4T.

Las elecciones del 2021 mostrarán la verdad y es en ese momento en que el presidente podrá decir que su gestión es aprobada, o de lo contrario, seremos testigos de que la luna de miel con los ciudadanos se acabó.