David Hidalgo Ramírez 

“Solo por hoy… sé feliz”. Aunque es difícil definir lo qué es la felicidad, lo que si nos queda claro es que todos aspiramos a ser felices. Al ser un concepto abstracto, nos encontramos ante la oportunidad de poder alcanzarla por distintas vías; una de ellas es una buena alimentación.

Existen estudios que han demostrado la existencia de un fuerte vínculo entre lo que comemos, lo que sentimos, la forma en la que nos alimentamos y nuestras emociones y, en efecto, determinados ingredientes influyen de diversas formas en nuestra actividad cerebral, centro desde el que se generan todas nuestras emociones.

La naturaleza, a través de diferentes alimentos nos ha regalado un aminoácido esencial en el que se encuentra la clave de la felicidad, al ingerirlo se reduce considerablemente la sensación de tristeza y nos ayuda a recuperar la vitalidad; este aminoácido es el Triptófano, un antidepresivo natural que no produce efectos secundarios y nos ayuda a regular nuestro estado anímico al ser un precursor de hormonas y neurotransmisores como la serotonina, llamada también: “la hormona de la felicidad”.

Alegría, es el nombre con el que se conoce a la golosina que existe en México desde hace más de 500 años. Elaborada de amaranto, una planta comestible que ha formado parte de nuestra dieta desde hace más de cuatro mil años y que es originaria del estado de Morelos, donde hasta la fecha se sigue cultivando.

Recientemente se ha demostrado el gran valor alimenticio del amaranto, conocido y apreciado por nuestros antepasados; incluso la NASA ha incluido en la dieta de los astronautas las mexicanas alegrías.

El grano de amaranto contiene una proteína es de excelente calidad y lisina, principalmente. Puede consumirse en forma de germinado, sus hojas, ricas en hierro, pueden comerse en ensalada o en sopa, un alimento ideal para evitar la anemia que afecta principalmente a mujeres embarazadas y a niños.

Este dulce mexicano no podría llamarse de otra forma, ya que está demostrado que durante la digestión las proteínas del amaranto libera péptidos que reducen el riesgo de contraer enfermedades como la diabetes y ayudan en la regulación de la presión arterial; además de ser una importante fuente de fósforo, potasio, retinol, complejo B, niacina y ácido, lo que en realidad brinda bienestar a nuestra salud.

El amaranto también puede deshidratarse, molerse para conservarse en forma de polvo. Como cereal, tostado o molido, sirve para hacer harina y una gran cantidad de derivados.

“Solo por hoy… sé feliz”, e incluye en tu dieta un poco de amaranto, un alimento económico, nutritivo con el que te será más fácil lograr la felicidad, crucial en nuestra existencia para mantenernos en un estado de bienestar integral.

Debemos de tener presente que los efectos de la felicidad en nuestra salud, son múltiples, para alcanzarla debemos de estar conscientes de hacer todo aquello que nos permita mejorar nuestro estado de humor. Ser realmente felices, fortalece nuestro sistema inmunológico, aumenta nuestra tranquilidad, reduce el dolor, mejora nuestro ritmo cardiaco, nos mantiene jóvenes, disminuye nuestra ansiedad, nos ayuda a enfrentar el estrés y reduce el riesgo de padecer de párkinson. La felicidad es un aspecto clave para tener el control de la salud en tus manos.