Bernardo López

La tragedia que ensombrece a Acapulco y a varios municipios de Guerrero no puede ser peor, al menos se reportan 39 muertos y varios desaparecidos, sin embargo, varios periodistas hablan de muertos tirados en las calles, además se registraron actos de rapiña injustificada: el caos comienza a emerger debido a la lenta reacción.

No es necesario que la población sustraiga pantallas, refrigeradores, electrodomésticos, toda clase de electrónicos, pues lo importante es la supervivencia; lo único que debería tener en esos casos es agua y comida, que en tiempos de crisis son más valiosos que el oro.

De nueva cuenta vemos actos de frivolidad que caracterizaron a las anteriores administraciones: el presidente va unas cuantas horas y se regresa, además no se canta a la autoridad que se queda al mando para coordinar los esfuerzos para levantar de nuevo al “paraíso” y sus alrededores, aunque después lo tomó el Ejército ¿Ojalá no sea un acto premeditado el dejar a la deriva al sitio turístico?

Al inicio de la tragedia hubo muchos reclamos de la población por la ausencia de la gobernadora de Guerrero, así como la alcaldesa de Acapulco ¿Dónde se encontraban para encabezar la coordinación y atender las emergencias? ¿Por qué tardaron tanto tiempo en aparecer?

En una ocasión tuve la oportunidad de estar presente en un equipo de trabajo que atendió la llegada de un huracán a las costas de Quintana Roo. Afortunadamente el meteoro no pegó en Playa del Carmen, pero pude observar como las autoridades municipales de Solidaridad estaban bien organizadas y sabían cómo actuar horas antes, además de mantenerse al frente de las operaciones durante el paso del huracán.

Parece que en el caso de las autoridades actuales de Acapulco y de Guerrero no tienen la misma preparación para enfrentar este tipo de fenómenos y se han dedicado a la improvisación; como siempre, los afectados son los ciudadanos más vulnerables. Hacemos votos porque se restablezca el suministro de electricidad y haya suficiente combustible para que la gente pueda comenzar con la rehabilitación de la ciudad y sus municipios aledaños.

De acuerdo a cálculos hechos, se necesitarían alrededor de 270 mil millones de pesos para reconstruir Acapulco, dinero que es aproximadamente el presupuesto de la Ciudad de México. Las autoridades de Hacienda han dicho que tienen alrededor de 11 mil millones para la rehabilitación: va a costar mucho tiempo para que volvamos a ver al “paraíso” como lo era antes del 24 de octubre de los corrientes.