Bernardo López

Un segundo encierro por una nueva oleada de contagios y fallecimientos por el coronavirus no va a ser posible, al menos que se cumplan alguno de estos dos factores: 1) se use la fuerza policial y militar; 2) que los servicios de salud se desborden y las autoridades se vean en la necesidad de crear una mega fosa común, como la que se realizó en la isla de Hart, en Nueva York, o peor aún, que se vean imágenes funestas de cuerpos tirados en las calles, como sucedió en Guayaquil.

Las personas de las ciudades requieren salir a las calles a ganarse el sustento, pues la realidad del país es que al menos 31.3 millones de personas viven del empleo informal, de acuerdo a datos de la Encuesta Nacional de Empleo (ENOE), que realiza el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI).

Es posible que el pretexto de la pandemia los haya mantenido confinados por un tiempo, y se puede palpar por el menor número de personas que transitan, al menos en la Ciudad de México, donde los principales transportes registran la baja. Pero, al ver el anuncio del regreso a la “nueva normalidad”, no es un llamado a “continuemos resguardados”, sino a “volvamos a las actividades cotidianas”, aunque no será una vuelta parcial, porque los estudiantes de todos los niveles continuarán confinados.

El caso es que la mayoría de los adultos ya no querrán pasar por otro enclaustramiento, porque eso merma mucho sus ingresos y aspiraciones, algo con lo que las personas no quieren lidiar, y quien lo querría, si nadie te va a llevar alimento o dinero para pagar todos los servicios. Por lo tanto, nadie va a querer regresar al encierro.

Otro factor que va a provocar que las personas no quieran volver a ser enjauladas, es el retorno a las actividades del presidente de México, quien reiniciará sus giras por el país: comenzará por Cancún, y recorrerá todo el sureste del país, para dar el banderazo de salida del Tren Maya y supervisar las obras de la refinería de Dos Bocas. El país se volverá a mover casi a ritmo normal, porque así lo quiere el Ganso, sin importar cuantos muertos represente esta “nueva normalidad”.

Aún no sabemos cuál es la magnitud de la pandemia provocada por el SARS-CoV-2, lo que si podemos hacer es comparar, y en este caso, podemos ver que la peste negra provocó 200 millones de muertos, entre los años 1347 a 1351, es decir 4 años; la viruela mató a 56 millones en 1520, un año; la gripe española causó más de 40 millones de decesos, en 1918 y 1919, dos años; el VIH ha provocado el fallecimiento de más de 25 millones de personas desde 1981, 39 años; mientras el coronavirus en menos de un año lleva más de 360 mil muertos. Esperemos no llegar a las cifras macabras de la peste negra, la viruela o la gripe española.