Rafael Lulet

En octubre de 2020, el Senado desapareció 109 fideicomisos dentro de los cuales se encuentra el Fondo de Desastres Naturales (FONDEN), según los 65 senadores que votaron en favor de la extinción, tales acciones tenían un objetivo, el de ordenar el funcionamiento de algunos de estos, y la reasignación de los montos reportados para ser canalizados a atender los efectos de la pandemia, temas de salud, economía y de la continuidad de los programas sociales del bienestar.

El problema es que, tenemos escasez de medicamentos, se encuentran los enfermos de cáncer sin quimioterapia, sin atención médica otros con enfermedades crónicas degenerativas, sin mencionar la falta de aplicación de estudios en instituciones de alta especialización, ya anteriormente se han dado seguimiento a protestas por personas en diferentes partes del país contra este problema el cual adolecen muchos pacientes, desde el arribo de la administración obradorista.

En el tema de atender la pandemia, es lo mismo de la falta de insumos y atención médica, el recorte a entidades como el Instituto Nacional de Nutrición que era el único en América latina, ahora no es ni la mitad, pero así se encuentran hoy en día muchos hospitales de alto nivel llamados T3, sin dinero para afrontar la fuerte demanda de más de 128 millones de mexicanos, no hay ni lo presupuestado en administraciones anteriores ni lo suficiente para hacer frente a las peticiones ciudadanas, los médicos, enfermeras y trabajadores sociales deben “capotearlos” porque no existen medicamentos ni estudios para darle seguimiento a los enfermos, inclusive, ellos mismo como personal aportan de sus recursos tanto para ayudarles cuando ven la pobreza de no poder comprarlos como para adquirir accesorios de salud para ellos.

En cuestión de economía, no se ve la atención de la administración federal, la cadena de valor se encuentra comprometida ante el quiebre de muchas Pymes por la pandemia, pero ya veíamos ese problema venir desde el 2019, cuando el crecimiento iba hacia abajo, 0.01% fue lo obtenido en ese periodo, algo no visto en otros gobiernos en las últimas dos o tres décadas, con lo sucedido a las pequeñas y medianas empresas, el efecto domino, empezó a accionarse, el recorte al empleo comenzó a aparecer, más de 12 millones se quedaron sin una fuente de ingresos, y con ello, el mercado interno se contrajo, ya no había dinero para continuar con el engranaje financiero del país y tampoco hubo apoyos gubernamentales para echarlo a andar, ese era su labor como Estado, y no lo hizo, ¿Dónde quedó ese recurso “ahorrado” de los fideicomisos los cuales se iban a usar para esto? 

Septiembre, mes de sismos, 1985 y 2017, tiempos emblemáticos de terror y desgracia en nuestro país, principalmente en la Ciudad de México, años pasaron para salir del retraso ocasionado por el temblor de los ochentas, ahora es el 2021 y continuamos con las reparaciones del último, pero eso no termina ahí, y lo sabemos, siendo esa la preocupación porque puede venir otro o peor a los anteriores dejando a su paso desastres así como muertes, nos encontramos en una zona sísmica y no podemos evitar todo esto, asimismo, ya no hay dinero para afrontarlo, Obrador justificó la desaparición del FONDEN por la desaparición de la corrupción en su manejo, sin embargo, ¿Dónde están las pruebas o los culpables de eso?