Pedro Flores  

Sin lugar a dudas México está viviendo resabios históricos, que funcionaron en su momento pero que ahora estamos en el siglo XXI, que desde épocas prehispánicas la figura principal era el tlatoani (del náhuatl tlahtoāni), que traducido al español quiere decir “el que habla,” obvio no había mañaneras, pero era el máximo gobernante, el emperador, el líder político que, con mando tanto en lo militar como en lo religioso, de ahí que nuestro presidente tenga tentación imperial.

Este síntoma no quedó ahí, Benito Juárez, a quien el actual jefe de las Fuerzas Armadas toma como modelo, por diversos avatares históricos se reeligió como presidente en 5 ocasiones y que decir de Porfirio Díaz Mori que duró casi 40 años en el poder y que, si bien hizo grandes obras, fue calificado en su momento por Justo Sierra como un. “monarquismo con tintes Republicanos

Posteriormente en 1990, en pleno poder de Carlos Salinas de Gortari, y después de haber pasado por la tentación imperial de Luis Echeverría Álvarez y su “Carta de Deberes y Derechos de los Estados” con la que se promovió nacional e internacionalmente, el escritor peruano en un programa de Televisa iniciado por Octavio Paz, dijo textualmente: México es la dictadura perfecta, no es el comunismo, no es la URSS, no es Fidel Castro, es la de México”.,

Tanto la dictadura como el totalitarismo son gobiernos autocráticos. Una autocracia (del griego autokrateia) es un sistema de gobierno que concentra el poder en una sola figura (a veces divinizada) cuyas acciones y decisiones no están sujetas ni a restricciones legales externas, ni a mecanismos regulativos de control popular, excepto quizás por la amenaza implícita de un golpe de Estado.

Lo anterior está consignado en el libro “El Derecho Constitucional y los Derechos Fundamentales” del politólogo francés Claude Lefort, quien agrega que la dictadura es una modalidad de gobierno que, invocando un pretendido interés público, identificado en la realidad con intereses de grupo, que prescinde, para conseguirlo, de la voluntad de los gobernados a quien dice apoyar.

En el libro de sociólogo Mauricio Joly, denominado; “Diálogo en el Infierno entre Montesquieu y Maquiavelo”, señala que un dictador se caracteriza por no permitir que se opongan a sus decisiones o ideas y por tener autoridad y poder absoluto”. Se puede decir entonces que se trata de un gobierno antidemocrático y señala la existencia de la dictadura constitucional, en la que presuntamente el dictador respeta lo establecido en la ley, pero por lo que realmente hace, es violar la legislación para poder ejercer su poder.

En México estamos viendo una situación Sui Géneris, ya que tiene al mando del gobierno alguien que en 2006 mandó al diablo las instituciones y que el pasado el 3 de septiembre el NYT dijo que nuestro gobierno había doble moral al mencionar el combate la corrupción cuya palabra la ha utilizado 10 veces al día.

Decíamos nuestro país vive una situación “Sui Géneris”, porque si bien el lema de campaña es “Primero los Pobres”, resulta extraño por qué la ayuda a los adultos mayores subió de los 65 a los 68 años, cerraron las estancias para hijos de trabajadores, quitaron el Seguro Popular que apoyaba a millones de mexicanos de bajos recursos.

Y qué decir del Sector Salud llevan corridos, sin liquidación de ley a miles de trabajadores del SAT, IMSS, ISSSTE Y Salubridad; bajaron el presupuesto a los hospitales de especialidades como Nutrición, Cancerología, Cardiología, Enfermedades Respiratorias, etc., considerados los mejores de Latinoamérica además los niños con cáncer no cuentan con su servicio de atención, algo que en sexenios anteriores tenían derecho a ser atendidos simplemente por ser mexicano.

Y tenemos otros datos, volvió a subir la gasolina y la energía eléctrica, sin justificación alguna, la inflación está totalmente descontrolada, bajamos de la economía número 12 a la 22, y en caso de la lucha contra la corrupción, todos saben que se adjudicaron contratos sin licitación a varios proyectos, como es la refinería de Dos Bocas, un proyecto sin estudios de viabilidad e impacto ecológico.

Otro ejemplo que cae en la denominación de Mario Vargas Llosa es el Tren Maya, que tampoco tuvo licitación ni estudios de viabilidad, ni impacto ecológico y que fue un verdadero fracaso en la feria mundial de turismo, ya que le dará en la torre a una de las zonas ecológicas protegidas por la ONU. Y que afectará a varias comunidades indígenas.