Rafael Lulet

En las pasadas elecciones, donde se llevó a cabo el sufragio del presidente, de algunos gobernadores, así como la renovación de las Cámaras tanto de Senadores como de Diputados federales y locales en cada entidad, el partido del actual gobierno, arrasó con la repartición de curules en ambos recintos legislativos, consumando una votación única e histórica, dejando en claro el hartazgo ciudadano del viejo modelo neoliberal el cual se venía ejerciendo desde Miguel de la Madrid, sumando a esto, la poca o escasa oferta electoral, permitiendo un camino abierto a López Obrador, quien sería en ese momento el candidato menos peor de la lucha por el poder ejecutivo.

Con 70 espacios en el Senado y 218 de forma directa en la Cámara de Diputados equivalente al 61%, el partido Morena vino a colocarse como la primera fuerza por encima de la mitad de ambos recintos para legislar leyes, e inclusive modificar a cierto nivel la constitución, debido a que para lograr una reforma contundente se debe de contar con la aprobación de 333 diputados federales, o sea, dos terceras partes de los miembros legislativos, los cuales no tuvieron, pero, eso es un grave problema para la soberanía si hubiese ocurrido, en vista al comportamiento del gobierno federal a un poco más de 2 años de ejercer el poder ejecutivo, dando una alerta para futuras elecciones.

Sin embargo, pese a no poder López Obrador y el partido Morena realizar una modificación sustancial a la Constitución, si han podido establecer cambios así como nuevas disposiciones jurídicas las cuales han impactado a nuestro país, como ejemplos: la reforma a la Ley del Banco de México sobre el cambio de divisas, problema más grave que el daño a la autonomía de dicha institución, sin olvidar la aún propuesta a la regulación de las redes sociales, sobrepasando al derecho fundamental establecido en el artículo 13 de la Convención Interamericana de los Derechos Humanos así como al precepto 6 y 7 de nuestra Constitución, pese a quererlo disfrazar como una herramienta de defensa contra abusos de particulares digitales como Twitter o Facebook, cuando sabemos la verdadera razón para querer llevar a cabo dicha implementación legislativa, siendo principalmente por lo ocurrido con el ex presidente Donald Trump y la toma del Capitolio, sin mencionar últimamente de los cambios a la norma energética; en pocas palabras el exceso de poder conlleva su abuso.

Como podemos observar nuestra carta magna no tiene contemplado el triunfo de un partido o una coalición de más del 50% de las Cámaras legislativas; por muchas décadas en regímenes priistas, esa situación era algo normal, pero a raíz de nuestro cambio democrático el cual es muy joven, el unipartidismo ya no es la única opción, la transición se ha vuelto parte de la vida ciudadana, donde un PAN, un PRI o un Morena e inclusive otro nuevo, pueden ganar la presidencia sin generar controversias políticas y sociales como hubiera ocurrido todavía hace 30 o 40 años; pero para ese nuevo paradigma jurídico, la Constitución se debe también adecuar porque no está preparada para ello.

Es un verdadero peligro para el Estado de Derecho el tener un partido de una sola corriente en el poder con curules en ambas Cámaras representativas por encima del 50%, porque rompe con el equilibrio de creación de leyes afectando a los ciudadanos quienes ya no tienen el control de sus legisladores una vez instalándose en una curul, se deben de crear nuevos candados constitucionales para no plantearse un abuso de poder; ¿imaginen qué hubiera pasado si el partido Morena tuviera el 70 u 80 por ciento de diputados y senadores?, con ello podría fácilmente cambiar radicalmente nuestra carta magna, en estos momentos ya tenemos un parámetro del grave error realizado, esto es independiente de tener una oposición débil y rebasada, sin importar si son “neoliberales”, “fifís”, “chairos” o no.

Por otro lado, la oferta de partidos no conviene al final de todo a la democracia de nuestro país, sería bueno realizar una evaluación en el derecho comparado para retomar los beneficios en ese tema de otros países, como por ejemplo Estados Unidos con su bipartidismo el cual desde el principio del siglo XX fue implementado, solo dos partidos, eso porque al fin y al cabo en México, con tantas alianzas se convierte precisamente en la contienda electoral de 2 o a lo mucho 3 participantes, en ese sentido no habría diferencia si se implementara lo mismo que en el país vecino; y al contrario, generaría una reducción al gasto electoral así como evitar confusión ciudadana como se vive actualmente. En conclusión, con la próxima contienda electoral intermedia, urge un cambio significativo en la Cámara de Diputados federal, para establecer un equilibrio que contrarreste al gobierno de López Obrador por sus pésimas decisiones; un gobernante se debe de frenar cuando tiene un mal trabajo, evitando con ello que siga generando más daño a los ciudadanos y al propio país, independiente de las pugnas políticas de adversarios, porque por encima de eso se encuentra lo establecido en el artículo 39 de nuestra Constitución.