Pedro Flores  

El tráfico de órganos en México, es un gravísimo problema que ha sido soslayado por las autoridades, no ha sido atendido como los delitos llamados de gran impacto a pesar del alto índice de desapariciones de infantes y de feminicidas, el Global Financial Integrity estima que el comercio ilegal de órganos genera ganancias entre 600 millones y 1.2 mil millones de dólares por año.

El más claro ejemplo de que las autoridades reconocen el problema, pero nunca han dado información mayor sobre el mismo, fue aquel 18 de marzo del ahora lejano 2014 cuando el entonces Procurador General, Jesús Murillo Karam, fue interrogado sobre el tema y su respuesta fue cortante: “No es tan grave en México, pero no queremos que crezca”, sin embargo, a la fecha, la percepción en general es que esta situación sigue aumentando.

La Red de Madres Buscando a sus Hijos Desaparecidos en México reporta 27 mil 605 casos de 2006 a la fecha, y define que “el perfil de los niños robados, que son ideales para el tráfico de órganos, son de edades que oscilan entre los 7 y 10 años. Desde los bebés y hasta los cinco años son sustraídos generalmente para venderlos a parejas que no pueden tener hijos”.

En este tema tan grave, una de las aristas que más preocupa es el destino de los menores sustraídos, porque muchos acaban siendo víctimas no sólo de la sustracción de órganos, sino también del tráfico con fines de explotación sexual, incluida la pornografía infantil y mendicidad, hasta el momento todas estas acciones quedan impunes.

El problema está   lleno de complicidades, en 1992, la policía inició una investigación “a la mexicana” sobre una presunta red de tráfico de órganos extraídos a niños, con destino a pacientes estadounidenses, la “pesquisa” terminó en 2003 la PGR, tras investigar catorce casos, concluyó que las denuncias no tenían fundamento y que no había ninguna prueba de la existencia de organizaciones que se dedicaran a ese delito.

De vez en cuando, en las redes sociales se denuncian casos algunos acompañados de fotografías de infantes o mujeres que fueron asesinados para robarles los órganos, con hechos ocurridos en Guerrero; otras, en Quintana Roo o Chiapas, hasta marzo de 2019 publicaciones similares habían sido compartidas más de 235 mil veces solo por Facebook, según los cálculos de la agencia de noticias AFP.

Hasta el momento el único caso que llegó a las autoridades fue el de alguien que realizaba trasplantes ilegales de córnea con pacientes de Estados Unidos por sumas millonarias, el asunto tiene el número:  PGR/SIEDO/UEITMIO/035/2010., proviene de la clínica,  Instituto Visual del Centro de Oftalmología, a cargo del Dr. David Méndez Noble, en Mexicali, Baja California.

Sin embargo, ahora que la corrupción ya no somos todos, sería muy interesante que el  denostado Sector Salud, diera seguimiento a aquel correo electrónico fechado el 9 de noviembre de 2018, a las 14:26 horas. El mensaje contenía una denuncia explosiva: la existencia de una red de tráfico de órganos enquistada en uno de los hospitales privados más conocidos de la Ciudad de México.

El remitente era el doctor Francis Delmonico, uno de los médicos más reconocidos en el mundo en trasplantes de órganos y jefe del Centro Médico del Banco de Órganos Nueva Inglaterra en Massachusetts, Estados Unidos.

“Te escribo para ponerte al tanto de un perturbador caso de turismo de trasplantes en México hecho por un paciente mío. El paciente (quien prefiere no ser identificado por su nombre) es un hombre de 81 años que empezó a dializarse hace unos meses. Si bien en mi unidad hicimos varios intentos por encontrarle un donador viviente, todos sus posibles donantes fueron rechazados. Me dijo que tenía altos contactos en México que podían ayudarlo (a comprar un órgano): le aconsejé no hacerlo.

En junio de este año él recibió un trasplante de un donador vivo por un hombre mexicano en sus veinte años, a quien no conocía. El procedimiento se hizo en el Hospital Ángeles de la Ciudad de México. No me dio los nombres de los doctores involucrados. Te pido que lleves este caso ante las más relevantes autoridades mexicanas. Sinceramente y con cariño personal, Gabe”