El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, defendió su decisión de no prolongar la presencia de las tropas estadounidenses en Afganistán más allá del 31 de agosto, ya que la opción era “retirarse o aumentar” el número de soldados.

El mandatario dio un discurso a la nación un día después de que las fuerzas estadounidenses pusieran punto final a su repliegue del país tras 20 años de guerra, el conflicto más largo de la historia de Estados Unidos.

Biden utilizó esta intervención para justificar los pasos adoptados, ante el aluvión de críticas que ha recibido por la gestión de la retirada y por haber “dejado atrás” a cuando menos un centenar de civiles estadounidenses en Afganistán.

“Yo no iba a extender esta guerra eterna y no iba a prolongar una salida eterna”, sentenció Biden, con tono firme de comandante en jefe de Estados Unidos, desde la Casa Blanca.

Aseguró que optó por sacar a las tropas siguiendo “la recomendación unánime” de sus asesores militares y civiles, entre los que citó a los secretarios de Estado, Antony Blinken, y de Defensa, Lloyd Austin, y al jefe del Estado Mayor, general Mark Milley.