La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) comenzó este lunes una audiencia de dos días en la que analiza una demanda contra el Estado mexicano por presuntas irregularidades en la investigación de la muerte de la defensora de derechos humanos Digna Ochoa, ocurrida el 19 de octubre de 2001.

Esmeralda Arosemena, representante de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ente que eleva las demandas ante la Corte, dijo en la audiencia que Ochoa era una destacada defensora en México que participó en investigaciones “del alto perfil” y que su cuerpo fue encontrado en un despacho jurídico “con un disparo en una pierna y otro en la cabeza”, y que en la escena había un tercer disparo en el sillón.

A casi 10 años de la investigación y después de diversos recursos interpuestos, la investigación fiscal concluyó en el no ejercicio de la acción penal, considerando que no existían elementos para investigar lo ocurrido como un homicidio”, explicó Arosemena.

La representante de la CIDH manifestó que el Estado mexicano “incurrió en responsabilidad al no haber cumplido debida diligencia ni investigar los hechos en un plazo razonable” y que además hubo “falencias graves al sostener la versión de un suicidio y no de un homicidio”.

Arosemena detalló que en este caso también hubo “falta de resguardo de elementos en la escena” y una “incompleta descripción de los hechos”.