Autoridades de Venezuela informaron que cinco aviones de combate de Estados Unidos realizaron operaciones frente a la costa venezolana, en aguas del mar Caribe, lo que generó un nuevo episodio de tensión entre ambos países.
De acuerdo con el gobierno venezolano, las aeronaves fueron detectadas durante labores de vigilancia y seguimiento, al considerar que su presencia representa una provocación militar y un riesgo para la seguridad regional. Las fuerzas armadas del país sudamericano señalaron que se mantuvieron en alerta ante el despliegue aéreo.
Funcionarios de Caracas afirmaron que este tipo de maniobras forman parte de una estrategia de presión y hostigamiento, al tiempo que reiteraron su rechazo a cualquier acción que consideren una amenaza a la soberanía nacional.
Por su parte, Estados Unidos ha sostenido en ocasiones anteriores que este tipo de operaciones forman parte de misiones regulares de seguridad en el Caribe, sin ofrecer detalles específicos sobre este caso en particular.
El incidente ocurre en un contexto de relaciones diplomáticas tensas entre Washington y Caracas, marcado por diferencias políticas, sanciones económicas y acusaciones mutuas, lo que mantiene la atención internacional sobre la estabilidad en la región.