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Concentrarse en una zona dolorida podría ayudar a reducir la inflamación, revela estudio

dolor

Prestar atención de manera consciente a una zona del cuerpo que presenta dolor o inflamación podría tener efectos que van más allá de la percepción del malestar. Una nueva investigación encontró que dirigir la atención hacia el área afectada puede favorecer una disminución más rápida de la inflamación aguda.

El estudio fue realizado por investigadores de la Universidad Bar-Ilan, en Israel, y publicado en la revista Nature Human Behaviour. Los resultados sugieren que la atención no sólo modifica la manera en que el cerebro interpreta las señales de dolor, sino que también puede influir en la respuesta del sistema inmunitario.

La atención también puede influir en el organismo

Durante la investigación, los científicos analizaron qué ocurría cuando las personas concentraban deliberadamente su atención en una zona inflamada, en comparación con quienes intentaban distraerse del dolor.

Los resultados apuntaron a una reducción más rápida de la inflamación entre quienes enfocaron su atención en el área afectada. De acuerdo con los investigadores, cerca de 90 por ciento de los participantes presentó una respuesta inflamatoria menor cuando dirigió su atención hacia la zona donde se había producido la reacción.

El hallazgo resulta relevante porque durante mucho tiempo se ha considerado que la atención influye principalmente en la forma en que una persona percibe el dolor. La investigación plantea que ese proceso también podría generar cambios en mecanismos relacionados con la respuesta inmunitaria.

El cerebro y la inflamación

Los investigadores identificaron dos posibles vías involucradas en este efecto.

Una de ellas estaría relacionada con las señales sensoriales que proceden directamente del tejido inflamado. La segunda corresponde a un mecanismo de regulación descendente mediante el cual el cerebro puede continuar influyendo sobre la respuesta inflamatoria incluso cuando las señales procedentes de la zona afectada son reducidas mediante anestesia local.

Estos resultados apuntan a una interacción más estrecha de lo que se pensaba entre la atención, el sistema nervioso y la respuesta inmunitaria.

Un hallazgo que abre nuevas preguntas

Los autores consideran que los resultados pueden contribuir a comprender mejor la relación entre el cerebro y las funciones del organismo, además de abrir nuevas líneas de investigación sobre la manera en que los procesos mentales pueden influir en respuestas físicas.

Sin embargo, los resultados no significan que concentrarse en el dolor pueda sustituir un tratamiento médico. Se trata de evidencia experimental que deberá ser estudiada con mayor profundidad para determinar si este mecanismo puede tener aplicaciones clínicas.

La investigación pone de relieve una conexión cada vez más estudiada por la ciencia: la forma en que dirigimos nuestra atención puede tener efectos no sólo sobre lo que sentimos, sino también sobre algunos procesos que ocurren dentro del organismo.

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