el ejército estadounidense bombardeó centros nucleares iraníes por primera vez. Aquella intervención imperialista, repudiada por potencias como Rusia y China, rompió un frágil equilibrio regional y desató represalias contra la base de Al Udeid en Catar.
Tras un breve y sangriento período de hostilidades en junio pasado, se estableció una tregua que hoy se ve pulverizada por la administración Trump. Resulta significativo que este nuevo ataque ocurra apenas un día después de una reunión en Ginebra entre Israel y EE.UU., donde supuestamente se abordaría el tema nuclear.
Esta acción no solo representa una violación directa a la integridad territorial de Irán, sino que demuestra el desprecio de Washington por la diplomacia y su voluntad de sabotear cualquier ruta de paz soberana en el Oriente Medio.

