Aleinad Mina  

El pasado 22 de agosto concluyó el marco de conmemoración de los 500 años de la caída de México-Tenochtitlán, la ciudad del imperio mexica, en el que se llevaron a cabo diversas actividades que permitieron reflexionar desde distintas perspectivas este hito que marcó la historia de México.  

La historia de la caída de Tenochtitlan ha sido reinterpretada según distintas miradas, pues hay versiones indígenas, coloniales, modernas, contemporáneas, las cuales han narrado este hecho desde la conquista o desde la resistencia. También dichas interpretaciones se modificaron con el paso del tiempo por la comprensión de las diversas fuentes indígenas, en particular, por el aporte de ciertos códices que relataron de manera diferente este acontecimiento histórico.  

Gracias a las fuentes históricas se ha podido tener información de lo que ocurrió en aquel periodo, la mayoría fueron crónicas por parte de frailes y conquistadores hispanos, aunque se conserva el código Azcatitlan como testimonio indígena.

El códice Azcatitlan, es una fuente principal del pueblo mexica, relata desde el momento en el que sus dirigentes deciden salir de su lugar de origen para buscar mejores horizontes, su establecimiento en Tenochtitlan, y los primeros años posteriores a la conquista española. Aunque la historia mexica fue transmitida de manera oral y numerosos códigos fueron destruidos por el imperio español. Esta perdida cultural fue un factor relevante en la narración hegemónica que mitificó en gran parte la conquista española y la participación en el conflicto de los pueblos originarios. Por otra parte, están las fuentes de tradición hispánica como las Cartas de Relación de Hernán Cortés. En estas cinco cartas, Cortés narra el encuentro bélico, justificando sus hazañas y exalta sus estrategias para conquistar al pueblo mexica. 

El conflicto entre grupos rivales se acompaña pues, del discurso ideológico de legitimación y justificación del poder, de ahí que son múltiples los significados que se le adjudican a este hecho histórico. Por lo cual, tal como considera el investigador Miguel Pastrana, constituye un “laboratorio de reflexión donde se puede estudiar lo que ocurre cuando dos culturas tan distintas entran en contacto” y, en consecuencia, los efectos de dichas interpretaciones en la actualidad dan cierta identidad a cada cultura.  

Este eje reflexivo y contradictorio, incluso entre las distintas miradas, que han buscado cuáles son las razones legitimas para narrar la historia del desmoronamiento del imperio mexica, según Miguel Pastran, sostiene tesis como asumir que la civilización llegó a Mesoamérica por la venida de los españoles y, por otro lado, que los mexicas vivían en una sociedad que no necesitaba de otras culturas. Ambas posturas, según el experto son racistas y simplistas, pues reflejan divisiones de nuestra sociedad, sin explicar de manera precisa y documentada como en realidad ocurrieron los hechos.

Quinientos años más tarde, este mismo conflicto, se hace visible en esta pequeña frase del pueblo zapatista en su comunicado Apenas 500 años después: “es ese mal gobierno el que le ha exigido al Estado Español que pida perdón por lo ocurrido hace 500 años. Deben comprender que, además de ser un sinvergüenza, el mal gobierno de México es también ignorante de la historia. Y la tuerce y la acomoda a su conveniencia.” La reivindicación es una propuesta de acciones que marcan una nueva historia, una construcción de justicia.