Aleinad Mina

Jan van Eyck representó el Juicio Final (1430) horizontalmente está dividido en tres áreas, el panel representa, de arriba abajo, el cielo, la tierra y el infierno. Arriba tenemos a Jesucristo, que en su Segunda Venida está rodeado de ángeles y santos, segundo por San Miguel, el arcángel de armadura dorada que está sobre los hombros de la Muerte, y en la base una serie de humanos condenados al sufrimiento. La muerte como juicio final, nos hace pensar en una ética que se basa en vivir virtuosamente para que la eternidad del alma no sea condenada. Diversas religiones proponen qué hay vida después de la muerte, en la que subyace la idea de que el cuerpo corrompe, pero el alma es eterna.

Muerte y vida (1915), de Gustav Klimt, esta representación alegórica de la antítesis vida y muerte. En estilo que recuerda al Art Nouveau, la muerte plasmada en colores fríos que van de la gama azul-morado, construida de cruces que recuerdan a tumbas sin algún rastro de vida, observa con una risa macabra a la vida, llena de colores cálidos, abrazos entre humanos y muchos cuerpos ensimismados sobre un campo floral. Vida y muerte como cosas antitéticas, en dónde la muerte es vacía y nada, el fin de todo lo que comienza.

El caballero de la muerte (1934) Salvador Dalí. Un jinete se pasea sobre un terreno baldío en el que se pueden observar restos óseos, llama la atención que el cuerpo del caballo es por partes esqueleto, por partes carne y humo. En el paisaje oscuro que está detrás del jinete hay una pared alta de piedra en cuya parte superior se encuentra una torre de un aparente castillo, en la parte alta hay aves de color blanco y negro revolotean alrededor. Pero el elemento alegórico clave de esta pintura, es el arcoíris de la parte posterior al castillo, simbólicamente el arcoíris es un puente que conecta la tierra y el cielo, aquí Dalí nos dibuja esa idea de qué el tránsito entre la vida y la muerte es continuo, la muerte como la continuidad de la vida sin ningún juicio ni sentencia de por medio, sólo devenir de vida y muerte. “La vida sólo se justifica y trasciende cuando se realiza la muerte” apunta, Octavio Paz.

La Catrina (1910) originalmente llamada La Calavera Garbancera de José Guadalupe Posada, representa una burla típica del humor mexicano.

Una celebración ritual en donde el tiempo se extingue y todo transcurre en un encantamiento mítico que nos conecta con nuestros antepasados.