“Una voz cariñosa le susurró al oído: ¿por qué lloras si todo en ese libro es de mentira? Y él respondió: Lo sé, pero lo que yo siento, es de verdad.”  

Ángel González 

José Manuel Rueda Smithers 

Aún encima de la pandemia, el fomento a la lectura, el conocer y vender libros sigue vigente y da la oportunidad a una sociedad como la nuestra, para crecer, poco a poco a través de entender los entornos y dar una justa dimensión al conocimiento.

Llegó el momento a la Feria Internacional del Libro en Palacio de Minería, y en su versión 42, por primera vez en su historia, ahora se da en la modernidad, obligadamente de manera virtual.

La inauguración corrió a cargo del rector de la UNAM, Enrique Graue, quien recalcó que la lectura es mucho más que un pasatiempo; es también un acto de reconstrucción y de supervivencia, así como una fuente segura para enriquecernos intelectualmente y superar el aislamiento y la nostalgia de la presencia física.

Y abordó un punto muy importante: tocar y hojear un “texto que nos atrae, el interés por el conocimiento, por las distintas expresiones literarias y por la cultura, sigue vigente y aumenta su relevancia y trascendencia en estas épocas”, dijo el rector al recordar un estudio de la propia UNAM, que señala que, en la emergencia sanitaria, la lectura ha sido un verdadero refugio, pues más de 50 por ciento de los encuestados ha leído a diario o dos veces por semana durante el confinamiento.

Vale mencionar que, en años anteriores, esta Feria del Libro ha congregado a más de 800 mil personas en cada una de sus últimas versiones, como clara muestra de que a nuestra sociedad le gusta la cultura, hace por ella. Sólo por dar otros datos: antes, la FIL de Minería había logrado más de mil 300 eventos a lo largo de una semana, en esta ocasión serán sólo 60, y todos virtuales. No por ello, menos llamativos, pues en las redes que tiene la feria, hay cerca de cien mil seguidores atentos a las distintas transmisiones en vivo que se llevan a cabo.

Esta versión 42 representó un gran esfuerzo en organización literaria virtual; se pusieron las pilas los de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM), las 22 casas editoriales, así como los propios autores, académicos y panelistas participantes. Es la voluntad de seguir lo que conformó un evento siempre de calidad, además de la variedad y riqueza temáticas.

La inauguración sirvió también como bienvenida a la nueva secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez, quien en su “bautizo” formal en ese cargo, explicó que como nunca antes, debe fomentarse el hábito de la lectura y debe ser una prioridad para las instituciones educativas y culturales ya que, si bien se espera que el regreso a las aulas de escuelas y universidades sea poco a poco, el confinamiento da una oportunidad excepcional para promover la lectura en los hogares.

La mujer al frente de la siempre importante Secretaría de Educación, mencionó que ahora de manera virtual, se podrá alcanzar a públicos nuevos. Se da continuidad a una tradición que cada año posibilita un intercambio entre quienes gustan de la lectura.

Participó también la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien, en una breve participación, indicó que abrir los derechos culturales a la población es muy importante. Por eso dijo que sigue el interés en seguir desarrollando lo necesario para fortalecer a la industria del libro y el acceso a la lectura.

No le creí, pero, en fin, eso es cosa mía. Parecía algo ausente, más preocupada por otros temas. Que conste, ese fue mi sentir.

¡Ah! Se me pasaba, también hubo alguien de la Secretaría de Cultura del gobierno Federal –que se supone de las coorganizadoras- Lucina Jiménez López, directora General del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura. Destacó que “el libro es uno de los inventos de la humanidad que mayor impacto ha tenido en la cultura, es un dispositivo que va más allá de la palabra y convoca a escrituras sonoras y visuales que fomentan la lectura entre quienes viven con discapacidades”.

Y concluyó que los libros son el espacio de la diversidad, la pluralidad y están abiertos a la discrepancia.

Mediana esta vez la directora del INBAL, tache para la secretaria de Cultura federal.