El odio a las razas no forma parte la naturaleza humana; 

más bien es el abandono de la naturaleza humana.  

Orson Welles, cineasta 

José Manuel Rueda Smithers

Vaya tema el que me encontré al término de la semana con la que empezó octubre.

La activista Erin Braddock Guthrie, joven de Chicago, líder en negocios y miembro del movimiento de Black Lives Matter (las vidas negras importan), escribió un muy interesante artículo que tituló: “Por qué los programas de diversidad están dañando, no ayudando, a sus colegas negros”.

Menciona que la principal causa de esto, es que enfrentan el problema de que los programas no son únicos para todos.

Esto es, existe un prejuicio inconsciente incluso cuando menos lo esperas. La discriminación puede venir desde el nombre mismo de la persona, no de su color de piel: Te llamas John, o te llamas Jamaal, ahí está la diferencia de oportunidades, dice la experta.

Y sentencia: “Si es negro, es posible que ya sepa la respuesta. Hay un estallido de risa cínica y triste, a veces hecha en silencio, que ocurre cuando los blancos “descubren” información, promocionan “ideas” o comparten un fragmento de la historia con la que hemos vivido y entendido profundamente toda nuestra vida.

Cuando el gobierno crea programas simplemente para ayudar a las personas o “las corporaciones inician programas de diversidad e inclusión generalmente están resolviendo por los empleados que han sobrevivido en esta tierra sin ser conscientes de los prejuicios que todos (sí, todos) tenemos y, en general, carecen del vocabulario para discutir tales prejuicios”.

Un problema de cultura, sin duda. Y entonces, vale la pena explicar algo de lo que es este movimiento y de donde surge:

El movimiento Black Lives Matter empezó en 2013 siendo un hashtag un año después de la muerte de Trayvon Martin en Florida.

Martin, un joven negro de 17 años, murió en 2012 a manos de George Zimmerman, un capitán del vecindario en Sanford, Florida, cuando regresaba caminando a la casa de la prometida de su padre, tras parar en una tienda a comprar unos bocadillos. Zimmerman reconoció que le disparó a Martin alegando defensa propia, y luego de días de intensa cobertura mediática del juicio, fue absuelto. Entonces, este movimiento se fundó “en respuesta a la absolución del asesino de Trayvon Martin”.

Y con el paso de los meses, más equivocaciones de las policías de distintas regiones, sobre todo contra gente de color o latinos, hizo que las cosas empeoraran y crecieran incluso, internacionalmente.

Las versiones en torno del tema van creciendo ya sin freno, como en los años finales del siglo pasado. “Para interrumpir el racismo sistémico, tenemos que trabajar todo el tiempo”, dijo Beverly Tatum, psicóloga, expresidenta de Spelman College y autora de libros ya clásicos al respecto: ¿Podemos hablar de raza? y ¿Por qué están todos los niños negros sentados juntos en la cafetería?

Lo que eso significa para ti depende de quién eres, dónde vives y con quién estás interactuando.

En México, somos muy racistas en contra de los inmigrantes, eso es una realidad. El racismo se vive en todo el mundo, basta pensarlo para saber que no importa el color de la piel, sino el convencimiento interior sobre tal o cual persona.