Para ser un monstruo… ¡monstruoso! Es mejor ser diferente, Y sonreír y enseñar los dientes, o ser vergonzoso. La verdad es que da igual… Si eres bonito y hermoso Mientras seas original. ¡Serás monstruoso!

Poema para niños, de Ángel Sánchez Fuentes

Monstruos y terrores: Exposición imágenes de la enfermedad, el vicio y los peligros sociales

José Manuel Rueda Smithers

Tuve la oportunidad de seguir vía electrónica el conversatorio con la historiadora Gabriela Pulido Llano y el historiador Alejandro de la Torre Hernández, organizado apenas esta semana que concluyó por el Instituto Nacional de Antropología e Historia a través de una extraordinaria coordinación de INAH TV. Me llamó la atención desde la invitación misma para seguirlo y entender en gran medida las etapas que un país como México ha enfrentado en su historia a partir de diversas y enfermedades.

Textual, decía: “En el imaginario de la monstruosidad confluyen representaciones de la enfermedad y el peligro social durante los siglos XIX y XX. A través de figuras literarias e iconográficas la presencia de lo monstruoso se manifiesta como expresión cultural de los temores, que van desde la amenaza invisible de la enfermedad, hasta el temor a los pobres y los disidentes. Con el ánimo de ofrecer al público interesado un panorama sobre las diversas expresiones culturales donde se entrecruzan el miedo, la enfermedad y el monstruo, se combinan registros documentales de la caricatura política, la antropología criminal, los documentos policiales, la fotografía de sucesos o la iconografía política”.

La charla, por demás amena, llena de conocimiento, se trató de algo muy simple hablando de letras: las imágenes que se tienen de los peligros urbanos y las enfermedades. Obvio, muy difícil de desarrollar por los expertos ahora presentados.

Cuánto conocimiento mostrado en algo que deberíamos tener por cotidiano.

Primero, felicito a la maestra Rosa casanova por su extraordinaria presentación de los conversadores, que de manera muy sencilla para el público fue cediendo la palabra sobre los temas que se trataron.

Por ser mayoría, dijo la moderadora, las mujeres cedemos ahora la palabra al investigador Alejandro de la Torre. Y él narró cómo se rastrea la investigación sobre la enfermedad tratada desde la caricatura política y en general en la iconografía occidental, con sus peculiaridades. Lo monstruoso y lo grotesco es un recurso de enorme eficacia propagandística, sobre todo, en lo que a discursos se refiere para la descalificación y la explicación del miedo.

No es más que convertir al adversario en el malo de la trama, subrayó. “El monstruo es esa anomalía que pone en riesgo la armonía de la sociedad, de lo humano y es una amenaza que hay que extinguir para que la normalidad se recupere”. Por ello, la caricatura política hace grotescos a los personajes a marcar dentro de la organización política.

Y evidentemente en los siglos XIX y XX, tuvo tremendo éxito en su irrupción social.

Entonces, la historiadora Gabriela Pulido Llano, impresionante con sus reflexiones sobre la iconografía y sus representaciones en la historia contemporánea, indicó que en los años 40s y 50s, es la nota roja la que se aprovecha de generar los miedos en todo lo grotesco, las amenazas sociales que, por ejemplo, hacen del vicio un verdadero fondo de enfermedad en la geografía urbana que sobre todo, aunque no único, toca a la pobreza principalmente. Más que nada, para destacar al vicio y al pecado como el enfoque político antisocial.

Es en esos años, dijo, se trataba de enaltecer -para combatir al vicio-, la presencia de la clase media y sus grandes logros a partir de las políticas sociales y sanitarias. Triunfalistas, agregaría yo. Recurrían al discurso moralizante y moralista atacando la vida nocturna del país.

Lo más apabullante, es que casi un siglo después sigue siendo la vigencia de estos discursos sociales de higiene urbana, y embellecimiento de la urbe, tratando de disfrazar a los sectores marginados y marginales como si las acciones gubernamentales fuesen efectivas y dignas de triunfo.