Aleinad Mina 

La alquimia occidental es una disciplina reúne un vasto conocimiento de prácticas y tradiciones ancestrales, su auge se sitúa en el siglo XVI. Se trata del estudio de la naturaleza principalmente de los metales, sustancias elementales y químicas, las cuales el alquimista puede transmutar a partir de numerosos procedimientos. Entre los distintos enfoques la alquimia es antesala de la química además mantiene una vía esotérica, mística, filosófica y artística.

La alquimia es el arte de la transmutación, su intención es modificar la propia naturaleza para adquirir de ésta lo más sublime. Así la crisopeya se identifica como el principio alquimista de transmutar los metales innobles en oro, la búsqueda de la piedra filosofal. Si bien dicho principio se refiere a una instancia física de la materia, una de las interpretaciones que se le ha dado es que alude a principios metafísicos que representan una búsqueda mística del autoconocimiento.

La metáfora de la crisopeya alude a la manera adecuada en que el alma obra a fin de que conseguir el brillo de su virtud, la máxima expresión de sí misma: en la medida en que el alquimista tenga claridad, conozca los elementos vulgares presentes en sí —su materia prima— y los pueda intervenir con métodos que le purifiquen, a fin de conseguir su esencia más pura.

Leonora Carrington tuvo gran interés por tradiciones místicas y esotéricas, exploró la magia, el ocultismo, la cábala como fuentes que configuran mundos alternativos. Sabemos que el interés de Leonora por estos conocimientos atendía a una necesidad creativa que la emancipó del supuesto orden de su realidad social, fue una mujer que inventó su propia cotidianidad y sus ideas dejaron una huella en el mundo.

El deseo de llegar a ser la expresión de sí misma la hizo artista, y para lograrlo tuvo que renunciar a lo que le ofrecía su mundo familiar. Quizá la alquimia en este sentido le brindó ese proceso personal porque la realización de su gran obra fue siempre un trabajo consciente, Leonora fue siempre fiel a sí misma y mantuvo un fuerte vínculo con experiencias de transmutación a lo largo de su existencia.

Numerosos escritos, relatos y entrevistas muestran la crisopeya de su poder creativo. Uno de los ámbitos más importantes que operó fue su visión feminista, Leonora se opuso a ser una musa dentro del arte, su trabajo fue crear y no ser la inspiración de quien crea, de modo que reivindicó el papel de las mujeres en la esfera del arte. Ante el prejuicio que las mujeres son inferiores Carrington retrató a la Científica, la Alquimista, la Chamana, la Giganta.

En una entrevista le preguntaron sobre si tenía algún hecho histórico que admirará, a lo que respondió:  —ninguno, pero sí fechas históricas que admiro, por ejemplo, la Caída del Patriarcado que ocurrirá en el siglo XXI—, son muchas las obras en las que Carrington conjura su perspectiva feminista, como elixir al mundo patriarcal, particularmente Mujeres conciencia (1972) es una obra simbólica que representa el poder creativo de las mujeres.

Las obras de Carrington que se centran en la alquimia son “La silla, Daghda Tuatha dé Danaan” (1955), “AB EO QUOD” (1956), “Naturaleza muerta” (1960), “El jardín de Paracelso” (1957) y “Crisopeya de María la Judía” (1964). Esta última obra es el registro que condensa la transmutación alquímica de su vida, Leonora ya se había consolidado como artista, en su proceso vivió grandes vicisitudes que le otorgaron un resplandor espiritual propio. Asimismo, nos legó la memoria de sabidurías antiguas, y al recuperar figuras femeninas como María la Judía trazó las líneas de un mundo en el que las mujeres somos visibles.

María la Judía vivió entre el siglo I y el siglo III, no hay ningún dato que atestigüe con certeza, pues se perdió casi por completo su legado. Fue una mujer científica y dedicada a la alquimia de Alejandría, practicante de alquimia hermética y mística. Diversas fuentes aluden que sus aportaciones en este campo fueron experimentales, se conoce como inventora de diversos aparatos (el tribikos y el kerotakis) y procedimientos de cocción como el famoso baño María.