Luis Mena Pantoja

En una época en la que aún subsiste el mito del sistema patriarcal, brilla la extraordinaria historia de Isabel II del Reino Unido, monarca británica y actual soberana de 16 países independientes constituidos en reino: Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Jamaica, Barbados, Bahamas, Granada, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Tuvalu, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Belice, Antigua y Barbuda, San Cristóbal y Nieves, además de ser la gobernadora suprema de la iglesia de Inglaterra, lo que la convierte en una de las personas más poderosas e influyentes del mundo entero.

Elizabeth Alexandra Mary nació el 21 de abril de 1926 en Londres, como hija mayor de los duques de York, que años más tarde se convertirían en los reyes Jorge VI e Isabel. Su padre fue coronado en 1936 tras la abdicación de su hermano Eduardo VIII. Recibió educación privada, principalmente en historia, lenguaje, literatura y música, y durante la Segunda Guerra Mundial, participó en el Servicio Territorial Auxiliar, que era la rama femenina del Ejército Británico. Al morir su padre en 1952, fue nombrada jefa de la Mancomunidad de Naciones y reina de los siete países independientes pertenecientes a la misma: Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Pakistán y Ceilán. Algunos años antes, en 1947 se casó con el príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca, con quien tuvo cuatro hijos: Carlos, Ana, Andrés y Eduardo.

En 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, Isabel, entonces una niña de 14 años, realizó su primera emisión de radio para el programa de la BBC Children’s Hour, donde declaró: “Estamos tratando de hacer todo lo posible para ayudar a nuestros valientes marineros, soldados y pilotos, y también estamos tratando de llevar nuestra propia parte del peligro y la tristeza de la guerra. Sabemos, cada uno de nosotros, que al final todo estará bien”.

En 1943, con 16 años de edad, realizó su primera aparición pública en solitario en una visita a la Guardia de Granaderos, de la que había sido nombrada coronel en jefe el año anterior. En febrero de 1945, ingresó al Servicio Territorial Auxiliar de Mujeres como teniente segunda honoraria, y se formó como conductora y mecánica; cinco meses después fue promovida a comandante júnior y capitán honoraria.

Al concluir la guerra, en el llamado Día de la Victoria en Europa, Isabel y su hermana Margarita se mezclaron entre la multitud de forma anónima para celebrar en las calles de Londres. “Les preguntamos a nuestros padres si podíamos salir y ver (la celebración) por nuestra cuenta. Recuerdo que estábamos aterrorizadas de que fuéramos reconocidas, recuerdo las filas de personas desconocidas uniendo sus brazos y caminando por Whitehall, todos fuimos simplemente invadidos por una marea de felicidad y alivio”, explicó.

Un par de años después, realizó su primera gira por el extranjero al acompañar a sus padres al sur de África. Durante este recorrido, en una entrevista con motivo de su cumpleaños 21, ofreció: “Declaro ante ustedes que mi vida entera, ya sea larga o corta, será dedicada a nuestro servicio y al servicio de nuestra gran familia imperial a la que todos pertenecemos”.

Entre 1953 y 1954, la reina realizó una gira de seis meses alrededor del mundo, siendo la primera reina de Australia y Nueva Zelanda en conocer estos países, y la monarca que más ha viajado en la historia del Reino Unido, con múltiples visitas a las diferentes naciones de los cinco continentes, principalmente las pertenecientes a la mancomunidad, donde goza de gran popularidad.

Actualmente, con más 68 años de reinado, es la monarca británica más longeva y la cuarta persona que ha reinado por más tiempo a lo largo de la historia. Durante su larga vida, Isabel II ha sido parte de la transformación progresiva del Imperio Británico a la Mancomunidad de Naciones, al contribuir a gestionar la transición de un sistema imperial a una asociación libre de naciones, con la cooperación mutua, la democracia y el intercambio cultural, como sus principales finalidades. Así, su reinado se ha distinguido por una gran labor de unificación nacional, que ha permitido evitar la separación del Reino Unido con sus países constituyentes.