Luis Mena Pantoja 

Pintor, científico, escultor, botánico, urbanista, anatomista, arquitecto, paleontólogo, escritor, filósofo, inventor, músico y poeta, Leonardo di ser Piero da Vinci es el prototipo del intelectual renacentista y un genio fundamental en la historia de la humanidad.

Nació en Vinci, una localidad de Florencia, Italia, el 15 de abril de 1452, hijo ilegítimo de Piero Fruosino di Antonio, noble y canciller de Florencia, y Caterina di Meo Lippi, una humilde joven campesina. Pasó sus primeros años con la familia de su abuelo paterno, donde aprendió a leer, escribir y aritmética. Posteriormente, inició sus estudios con el prestigiado pintor Andrea de Verrocchio, de quien fue aprendiz y recibió una excelente formación multidisciplinaria -con bases de química, metalurgia, mecánica, carpintería, además de dibujo, pintura, escultura y grabado-, ya que era pintor, orfebre, herrero, escultor y fundidor, que trabajaba para el poderoso gobernante Lorenzo de Médici.

A los 20 años, Leonardo fue registrado en el Libro Rojo de los artistas y doctores en medicina de Florencia, y comenzó su carrera como pintor con varias obras destacadas, como Paisaje de Santa Maria della neve (1473), La Anunciación (1475) y La Virgen del clavel (1476), en los que llevó la técnica del esfumado a un nivel nunca antes visto.

En 1478, fue contratado para elevar el Baptisterio de San Juan, y se alejó de su maestro Verrochio -tras superarlo como ingeniero y en todas las disciplinas- y se convirtió en un maestro pintor independiente. En 1481 se marchó a Milán, decepcionado por no ser elegido por el papa Sixto IV para decorar la Capilla Sixtina, y comenzó a trabajar con el duque de Milán, Ludovico Sforza, por recomendación de Lorenzo de Médici, quien elogiaba sus habilidades como ingeniero y pintor.

En 1490 participó en un congreso de arquitectos e ingenieros para definir el acabado de la cúpula de la Catedral de Milán. Después viajó a Parma, donde realizó varios proyectos técnicos y militares para mejorar los relojes, telares, grúas y múltiples herramientas, además de estudiar urbanismo e idear planos para construir ciudades ideales. En esta época creó una academia para enseñar sus conocimientos y pintó el fresco de La última cena (1494-1498).

En 1503 comenzó a pintar La Mona Lisa o La Gioconda (1503-1506), su obra más conocida y uno de los cuadros más importantes de la historia. En los años siguientes realizó varios proyectos como ingeniero hidráulico y militar y en 1514 creó la serie de Los Diluvios, como respuesta al trabajo de Miguel Ángel en la Bóveda de la Capilla Sixtina.

A lo largo de su vida proyectó la creación del helicóptero, el submarino y el automóvil, entre muchos otros inventos, que no eran desarrollables en esos años, lo cual muestra que era un genio adelantado a su época.

Tras varios meses de enfermedad, Leonardo murió el 2 de mayo de 1519 en Ambroise, Francia, a los 67 años de edad, conforme a su última voluntad, 60 mendigos formaron su séquito y fue enterrado en la Capilla Saint-Hubert, en el recinto del Castillo de Amboise. Veinte años después de su muerte, el rey de Francia Francisco I expresó: “Nunca ha habido otro hombre nacido en el mundo que supiera tanto como Leonardo, no tanto en pintura, escultura y arquitectura, sino en filosofía”.