Luis Mena Pantoja  

En un contexto de pobreza, violencia, enfermedad, muerte, pérdida de seres queridos, estrés, miedo, aislamiento e incertidumbre por las secuelas de la Covid-19, ¿cómo podemos prepararnos para un futuro mejor?

Ante esta interrogante, María Elena Medina Mora Icaza, doctora en psicología social, investigadora especialista en adicciones y actualmente directora de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, impartió la videoconferencia Importancia de la salud mental durante la pandemia, organizada por la Facultad de Medicina de la UNAM.

Explicó que la pobreza, la desesperanza y la violencia, asociadas con el confinamiento por la emergencia sanitaria, son determinantes sociales de malestar mental, depresión, estrés postraumático y suicidio.

Estimó que en México el 79 por ciento de las personas con enfermedades mentales -que representan cerca del 30 por ciento de la población total- no reciben ningún tratamiento. “El gran reto es cómo llevar la atención, que ha sido producto de investigación muy efectiva, a las poblaciones que lo requieren, y cómo dar atención especial a las personas que no responden a los medicamentos y a las intervenciones psicosociales y terapéuticas, y necesitan otro tipo de intervenciones más intensas”.

Medina Mora, quien es autora de 31 libros, 228 capítulos de libros y más de 410 artículos especializados, aseguró que las personas con enfermedades mentales graves mueren de 15 a 20 años más jóvenes y tienen tasas más altas de desempleo y pobreza que el resto de la población.

Explicó también que las personas que enferman de Covid-19 pueden presentar diversas secuelas neuropsiquiátricas y trastornos mentales como problemas de sueño, pesadillas, irritabilidad, desesperanza, estrés, ansiedad, depresión, trastornos por uso de sustancias, psicosis y otros trastornos graves que pueden llevar al suicidio.

Puntualizó que, conforme a una encuesta nacional realizada por vía telefónica, el 32.42 por ciento de la población reportó síntomas de ansiedad y el 27.26 por ciento expresó síntomas de depresión.

Para prevenir el aumento de las personas que desarrollan trastornos mentales, sugirió proteger a las personas con trastornos mentales de adquirir Covid-19, implementar intervenciones de salud pública que proporcionen salud mental adecuada a los profesionales de la salud y los cuidadores de enfermos, evitar el crecimiento de las desigualdades sociales, aprovechar la visibilidad que ha adquirido la salud mental para crear un nuevo paradigma de ésta y reforzar la disminución de los estigmas a quienes presentan padecimientos.

“La pandemia nos ha sorprendido y generado nuevas expresiones de problemas de salud mental, que demandan soluciones novedosas y eficientes de cara a la sociedad. Esperemos que este aprendizaje de la pandemia nos permita proporcionar a las personas que enferman una mejor atención”, confío María Elena Medina.

“El mundo se ha enfrentado a una amenaza global por el Covid-19, esta pandemia tiene un impacto en la salud mental de nuestra población de niñas, niños y jóvenes, y debemos preocuparnos por la salud mental de los pacientes con Covid-19, de los trabajadores de la salud, los adultos y los adultos mayores. La enfermedad del Covid-19 ha interrumpido millones de vidas y hogares, el empleo y el comercio”, expresó Manuel Ruiz de Chávez, quien fungió como moderador de la conferencia y ha sido por más de 30 años catedrático de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Aseguró que el aislamiento y la cuarentena por la pandemia han generado un estrés psicosocial, que modifica en forma negativa el comportamiento psicológico y social en niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, que puede llevar a adicciones, economía precaria y convivencia en entornos de riesgo.

Esta conferencia se efectuó en el marco del foro “La nueva realidad en el Corredor Cultural Autonomía, Conviviendo con el virus SARS-CoV-2, Medicina, Enfermería, Covid y Arte”, que se desarrolló del 22 al 24 de marzo.