José Cruz Pacheco

José Enrique Vidal Dzul tuyub 

En diciembre del 2019 se anunciaba que apareció un virus que producía el Covid-19. En una provincia de Hubei, en la ciudad de Wuhan, y la OMS declaró por supuesto que sería una pandemia e inicio rápidamente la carrera para estudiar y producir una vacuna para reducir los contagios y la muerte de quienes fueran contagiados.

El primer caso registrado en CDMX el 27 de febrero del 2020 de un mexicano que llegó de Italia, lo que acrecentó el temor y por supuesto los preparativos para enfrentar y evitar la propagación del virus y la enfermedad a través de fortalecer las áreas de atención; siendo el 27 de marzo del 2020 que se emitió un Decreto del ejecutivo federal, declarando las acciones extraordinarias en las regiones afectadas de todo el territorio nacional en materia de salubridad general para combatir la enfermedad grave de atención prioritaria generada por el virus SARS-CoV2, garantizando el artículo cuarto constitucional en la que se establece que toda persona tiene derecho a la protección de la salud, por lo que el gobierno de México tiene la obligación de avalar y realizar todas las acciones necesarias para ello.

En el sector cultural del país a cargo de la Secretaría de Cultura Federal, siguiendo los diferentes decretos establecido y sus propias medidas de contención estableciendo reuniones de trabajo de manera virtual permitió organizar los trabajos imprescindibles ya que se tiene a cargo importantes acervos, en sus galerías y museos, zonas arqueológicas, y museos nacionales, regionales y locales el reto, por supuesto fue mayúsculo ya que las Zonas Arqueológicas a pesar de estar cerradas a la visita pública, los trabajadores de manera decidida y voluntaria continuaron laborando en la conservación del mismo, ya que sin esta actividad se hubiera causado daño al Patrimonio Cultural, debido a que en el sureste las lluvias no dieron tregua y entre control de maleza en los espacios abiertos y en las estructuras  complicaron su conservación.

A pesar de ellos en el recuento de los daños que aun no terminan por las secuelas que dejó cursar la enfermedad del coronavirus, no hicieron mella en la salud, en el devenir podemos contar a colegas que se contagiaron ya en mas de dos ocasiones, algunos reportan daños pulmonares entre otras afecciones, pero lo mas lamentable es que se perdieron vidas al igual en diversos sectores laborales.

En el regreso a la nueva normalidad que de manera paulatina se suscitó en las aperturas de estos espacios culturales públicos, hubo en varias zonas arqueológicas aperturas y cierres lo que afectó la actividad económica que implicaba las actividades alrededor de los sitios más importantes a vista pública como en Teotihuacán, Tulum, Coba, Chichen Itzá, Uxmal, Dzibilchaltún y Palenque entre otros.

Tenemos que ser capaces como humanidad en general ser resilientes y rendir  homenaje a nuestros colegas que fallecieron víctimas de esta enfermedad al mismo tiempo a todos los Investigadores, restauradores, arquitectos y a los administrativos, técnicos y manuales del INAH, INBAL y el Sector Central, una prueba a nuestra fortaleza y por supuesto pruebas que vamos superando paulatinamente, por supuesto ya los espacios públicos que aún están cerrados por otros elementos sociales, nos permiten referir que el Patrimonio Cultural estáa en buenas manos con sus trabajadores y que existe un compromiso total del resguardo de nuestra memoria histórica de nuestros pueblos que habitaron la actual patria llamada territorio nacional mexicano.