Luis Mena Pantoja 

Las pandemias han sido una constante en la historia de la humanidad. Por su impacto, destacan como las más devastadoras la peste bubónica o muerte negra, que ocurrió en el siglo XIV y provocó la muerte de entre 75 y 200 millones de personas; la gripe española de principios del siglo XX, en la que murieron entre 50 y 100 millones de personas; y la actual emergencia sanitaria causada por el SARS-CoV-2, en la que han perdido la vida más de 2.3 millones de personas del mundo entero.

“Vivimos en la era del análisis de cantidades masivas de datos, conocido como big data, y la datificación de la realidad, y esto marca una diferencia importante en el caso de esta pandemia, y despierta preocupaciones éticas porque existen algunos riesgos”, consideró Luis Muñoz Fernández, miembro titular del Colegio de Bioética de México y de la Asociación de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona.

Durante la conferencia “Retos éticos de las nuevas tecnologías y sus aplicaciones a las pandemias y más allá”, organizada por Cultura UNAM, la Embajada de Francia en México y el Instituto Francés de América Latina, el investigador explicó que el análisis masivo de datos sanitarios, y la relación entre éstos y la predicción de conductas durante la pandemia actual, si bien ha tenido un gran impacto en la investigación biomédica, presenta el riesgo de reidentificar a los pacientes y causar una intromisión en su privacidad y la confidencialidad de sus datos, que deben ser anónimos.

“Nos debemos preguntar a quién le pertenecen estos datos, quién puede acceder a ellos y cómo pueden utilizarse. Son temas que tienen que ver con la privacidad, la confidencialidad, el consentimiento y también el uso comercial”, expresó.

Otras aplicaciones de las nuevas tecnologías utilizadas en la salud pública son el monitoreo sanitario, la vigilancia de hábitos relacionados con la salud, el rastreo de movilidad ciudadana y el registro de aforo en establecimientos y lugares públicos.

En este sentido, Eduardo García Dobarganes, director general de Gobierno Digital de la Agencia Digital de Innovación Pública de la Ciudad de México, destacó que la pandemia por el Covid-19 aceleró el desarrollo de programas y herramientas para la recolección y análisis de datos e insumos de información en México. “Los tuvimos que evolucionar de un día para otro, esto claramente fue necesario”.

“Mucho de lo que hemos hecho en México y en el mundo en general, de digitalización en estos últimos 10 meses, han sido cosas, que igual que la vacuna, han sorprendido y mostrado que nuestra propia capacidad para innovar es más grande de lo que esperábamos, y que cuando una emergencia se presenta lo podemos hacer”, afirmó.

En este sentido, Claude Kirchner, director del Comité Nacional de Ética Digital en Francia, se refirió a los límites de la tecnología y la necesidad de la reflexión ética ante las poderosas herramientas digitales con que se cuenta en la actualidad, basados en la responsabilidad social y con la prioridad de lo comunitario sobre lo individual.